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Miguel R. Valladares García

lunes 14 de septiembre de 2026

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Restaurantes de conocidos hoteles en Paseo de la Reforma ofrecen platillos tradicionales, mientras otros los hacen en paquete y con espectáculo incluído, para convivir en familia el último día del año.

Uno ubicado frente a la Glorieta de Colón tiene para la noche del 31 de diciembre un «show» con el comediante Jorge Falcón. Hace varias décadas era tradición que varios artistas se presentaran en escenarios para despedir el año.

En otro se invita a turistas tanto nacionales como extranjeros a festejar en sus salones con una cena tipo buffet que incluye romeritos, pavo, bacalao y lomo, entre otros suculentos y típicos de la temporada, así como bebidas nacionales, 12 uvas tradicionales, copa de vino espumoso, baile y música en vivo.

“Ya nos quedan muy pocos lugares, que son mesas compartidas, porque en el restaurante ya está lleno y otros en el Salón Verdi”, mencionó Andrea Hernández, hosstes del restaurante del comercio.

Sostuvo que persiste la vida nocturna en esa vialidad de la capital del país y que en una fecha como el 31 de diciembre asiste más turismo local y foráneo. “La cena es más familiar, es más de estar juntos y por eso esto se hace desde hace tiempo”.

Para recibir 2019 establecimientos como El Imperial ofrece, como cada año, un paquete que incluye bebida de bienvenida, un menú de cinco tiempos, brindis tradicional y opción de menú infantil.

Aunque opera en horario normal, el Café La Habana vende variedad de paquetes de comida y cenas de fin de año, a fin de que el público tenga más opciones.

La oferta de la colonia Juárez mediante bares, hoteles y hasta cafeterías es amplia, para que el público pueda elegir y pasarla bien con sus seres queridos.

Restaurantes de hoteles invitan a despedir 2018 con suculentos platillos

Como cada año, al escuchar el sonar de las campanas que marcan el inicio de un nuevo año, la mayoría de los mexicanos comerán 12 uvas y con cada una pedirán un deseo o pensarán en propósitos por alcanzar en 2019.

Esta tradición, que en la actualidad es muy conocida y se lleva a cabo cada año en los hogares del país para despedir la noche vieja, tiene su origen en varias teorías que se remontan al siglo XIX en España.

La primera de ellas menciona que en 1909, hubo muy buena cosecha de uva y los agricultores de la comarca alicantina del Valle del Vinalopó aprovecharon para sacarlas al mercado bajo el nombre de las “uvas de la suerte”, indica el portal “uvasdoce.com”.

De acuerdo con esta teoría, algún lugareño guardó, como singular y exquisito postre para la cena de Nochevieja, granos de uva suficientes como para que cada comensal los tomara cuando el reloj diera la medianoche.

Por su parte, el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Uva Embolsada del Vinalopó señala que el origen de esta tradición se remonta a finales del siglo XIX, como un acto para ridiculizar a la aristocracia.

Esta teoría señala que en las últimas décadas del siglo XIX las familias españolas de la aristocracia, influenciadas por sus homólogas francesas, tenían la costumbre de organizar encuentros privados con motivo del fin de año, en los que se servía champán y uvas, pero esas últimas solo con el fin “acompañar” a tal vino espumoso.

Otra teoría es que la tradición nació para hacer caso omiso a un bando municipal que sancionaba las actividades ruidosas de los madrileños en Navidad, por lo que los ciudadanos salieron a la calle y optaron por comer uvas en la actual Puerta del Sol, acto que coincidió con el 31 de diciembre.

Según la tradición, en la mesa se colocan 12 uvas delante de cada comensal que simbolizan los 12 meses del año y deben comerse con cada una de las campanadas del reloj.

Con el pasó de los años, esta costumbre se extendió primero en España y luego de manera oral llegó a suelo mexicano, así como a diversos países de habla hispana, tales como: Venezuela, Argentina, Ecuador, Perú, Chile y Colombia.

Actualmente, señala el sitio web “cartademexico.com”, a las 24:00 horas muchas familias se reúnen alrededor de la mesa y al sonar de las campanadas que usualmente son escuchadas por radio o televisión piden 12 deseos, la mayoría relacionados con la salud, la fortuna y el amor.

En esos últimos segundos del año, algunos se concentran en 12 propósitos por los que deberán trabajar todo año para alcanzar, los más usuales son: bajar de peso, hacer ejercicio, terminar la tesis, viajar, dejar de fumar, ahorrar, conseguir un ascenso laboral o a aprender a hablar un nuevo idioma.

Además, se cree que aquellos que se terminen las 12 uvas en los primeros 60 segundos del Año Nuevo tendrán buena suerte durante los siguientes 365 días.

Esta tradición se acompaña con una rica y basta cena, así como con un brindis en el que se comparten los buenos deseos para el nuevo año que estará por comenzar y un abrazo que cada miembro de la familia o amigo se da para festejar la unión.

Las 12 uvas, una tradición española arraigada en los hogares mexicanos

Este 31 de Diciembre no te puedes perder la gran cena de fin de año que Los Toneles tiene preparada para ti.

Después de 13 años siendo uno de los restaurantes favoritos de los potosinos, y porque tú lo pediste, por primera vez se llevará a cabo la Cena de Fin de Año con un festejo muy especial, en donde podrán disfrutar de un menú elaborado especialmente para la ocasión por el chef Guillermo Espinosa, entre los platillos que podrán degustar encontrarás el Bacalao con la receta especial de la casa, ó la crema de Guayaba o Langosta, así como riquísimas ensaladas, postres especiales y más, el menú de 5 tiempos estará acompañado de una exquisita copa del mejor Champagne y amenizado por diferentes grupos musicales durante toda la noche.

Sin duda será un festejo único con el servicio de excelencia que caracteriza a Los Toneles, y el mejor ambiente para disfrutar en familia.

No dejes de reservar tu lugar y recibir el 2019 de la mejor manera.

Cena de fin de año en Los Toneles

En Navidad y Año Nuevo uno de los platillos preferidos para la cena es el guajolote o pavo, una ave rica en proteínas y minerales, además de otras vitaminas, y de la cual México produjo en 2017 más de 16 mil toneladas en el país.

La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) informa que de acuerdo con datos de la Unión Nacional de Avicultores (UNA), en 2018 la producción de pavo en México registró un crecimiento estimado en 11 por ciento frente a 2017.

Explica que esta ave formaba parte, en tiempos de los aztecas, de los festejos del solsticio de invierno, acontecimiento que marcaba el comienzo de un nuevo ciclo.

Sin embargo, más allá de la tradición, el estudio de su carne ha motivado su consumo, toda vez que es rica en proteínas y minerales, como potasio, sodio, magnesio, calcio, hierro, zinc y vitaminas como la A y el complejo B.

El presidente de la Unión Nacional de Avicultores (UNA), César Quesada Macías, informó, recientemente en un comunicado, que para la actual época de Navidad se ofertarán alrededor de un millón 340 mil pavos mexicanos.

Recordó que el consumo de pavo en México va en aumento, lo que se refleja en el mercado, pues genera un estímulo a la producción del alimento en el país, como es el caso de Yucatán, entidad que hoy ocupa el primer lugar en la producción del alimento con el 18 por ciento.

Asimismo, apuntó que las importaciones de pavo a México detienen el crecimiento de la producción nacional, sobre todo porque no se tiene un programa integral del volumen de pavo que se importará cada año.

De ahí que la Sader sugiere que en estas fiestas decembrinas se consuma el pavo 100 por ciento mexicano, ya que con ello se apoya a los productores nacionales.

Pavo, entre los platillos preferidos para la cena de Año Nuevo

La cena de Año Nuevo incluye diversos y exquisitos platillos. Este año sorprende a tus seres queridos con recetas poco tradicionales, eso sí, fáciles de preparar y deliciosas.
Para agradar el paladar de tus invitados no es necesario que cocines un sinfín de platos y gastes en exceso, el secreto radica en ser creativo, en saber utilizar de la mejor manera cada ingrediente y ser versátil. «No hay mejor manera de halagar a los familiares y amigos que preparándoles una buena cena, no le teman a la cocina, atrévanse, incluso cocinen en grupo y disfruten el resultado. Yo les propondré una ensalada, tres platos fuertes y un postre no comunes para la temporada, pero que seguro les encantarán», afirmó Miguel Zárate, sous chef de La Cabrera México.
-Prueba algo diferente
Lo ideal es que poco antes de la cena tengas claro el menú o platillo que cocinarás, a fin de conseguir con tiempo los ingredientes, comparar precios y prever cualquier contratiempo. «Lo primero que debemos quitarnos de la cabeza es que las ensaladas son insípidas, por el contrario, se pueden crear llenas de sabor tomando algunas verduras y frutas.
«Es importante conocer el gusto de tus invitados, pero al tratarse de una cena y que la temporada es más fría, puedes hacer entradas o ensaladas con verduras a la parrilla, le agregarás un sabor diferente, un ligero ahumado», mencionó el experto.
Para aquellos que no son amantes de la carne o la comen de manera moderada, una gran opción podrían ser unos morrones asados rellenos, ya sea de queso, huevo, mezcla de verduras o quizá, rellenos de tiras de pollo, cubos de pescado o carne roja, opciones hay miles.
-¡Sácale jugo!
«Depende la receta, pero la mayoría de las veces no hay nada más rico que presentar un plato jugoso, lleno de sabor; si vas a servir pavo, pierna, cerdo, pescado o pollo, evita que estén secos, siempre acompaña con alguna salsa, jugos o gravy, de esta manera se disfrutará mucho más. Ten presente que puedes cocinar una rica cena sin necesidad de utilizar el horno, la parrilla será un gran aliado para la mayoría de los alimentos, tanto dulces como salados, apóyate de ella para realizar tus postres», afirmó Zárate.
-Sabores de temporada
Esta temporada siempre la asociamos a ciertos ingredientes como la canela, nuez, jamaica, el jengibre, las ciruelas, o a frutas como el tejocote, cañas o mandarinas, los cuales casi siempre están presentes en las recetas, ya sea dulces o saladas, así como en las bebidas típicas de estas fechas, pero este año atrévete a integrar nuevas propuestas.
«Todos los años notamos un incremento en los precios de los ingredientes de temporada, eso en ocasiones nos obliga a poner la vista en otros productos, pero veamos el lado positivo, ya que de esta manera podemos probar ingredientes nuevos y hacer recetas originales.
«Habrá quien quiera tener una cena tradicional con pavo, pierna, romeritos, bacalao, ponche y ensalada de manzana, pero no es una regla obligatoria; es más, la cenas varían de acuerdo a cada país, gusto, familia y presupuesto», mencionó Claudia Román Hernández, propietaria del restaurante El Dorado, en Metepec, Estado de México.
-¿Estás listo para cocinar?
1. Corazones de alcachofas con aceite de ajo
Ingredientes:
1 diente de ajo
1 taza de aceite de oliva extravirgen
8 corazones de alcachofas
Sal marina, al gusto
Albahaca picada, al gusto
Limones en rodajas, para decorar
Piel de tomate frita, para decorar
Alcaparras, para decorar
Preparación para 4 porciones
Pelar el ajo y macerarlo en un recipiente con aceite de oliva durante 24 horas. Calentar una sartén en la parrilla, incorporar el aceite de ajo y esperar a que aumente la temperatura. Añadir los corazones de alcachofas y saltearlos por unos minutos, meneando frecuentemente. Antes de finalizar la cocción, condimentar con sal y albahaca. Decorar con los limones, las alcaparras y la piel de tomate frita.
2. Morrones asados rellenos
Ingredientes:
2 morrones carnosos
4 huevos
4 cucharaditas de aceite de oliva
75 g. de queso cremoso, en cubitos
Sal, al gusto
Pimienta, al gusto
Preparación para 4 porciones
Abrir los morrones por el medio, quitar las semillas y nervaduras; blanquearlos por un minuto en una olla con agua hirviendo, escurrirlos y colocarlos sobre la parrilla con la abertura hacia arriba.
Romper y poner un huevo dentro de cada mitad de morrón, cocinar 10 minutos hasta que las claras estén con consistencia y blancas. Añadir cubitos de queso antes de terminar la cocción. Condimentar con aceite de oliva, sal y pimienta.
3. Pastel de papa, morcilla y hongos
Ingredientes:
1 rueda de morcilla
30 g de hongos frescos o secos hidratados, picados
Agua o caldo
1 kg de papas, peladas
1 cucharada de manteca
1 yema
2 cucharadas de leche
1 pizca de queso sardo madurado, rallado
Sal, al gusto
Pimienta, al gusto
Nuez moscada, al gusto
Preparación para 8 porciones
Calentar una sartén y cocinar la morcilla a fuego medio unos minutos. Retirarla y descartar la piel, volver a poner en la sartén y mezclar hasta desmenuzar. Añadir los hongos picados, seguir moviendo y reservar en la sartén.
Para el puré duquesa: poner al fuego una olla con abundante agua o caldo, cuando hierva sumergir las papas peladas enteras, cocinar hasta que estén blandas. Colar las papas, ponerlas en un tazón profundo y hacerlas puré. Agregar la manteca, yema, leche, sal, pimienta, nuez moscada y al último el queso rallado.
Colocar la mezcla de hongos y morcilla en una fuente para horno y cubrir con el piré duquesa. Cocinar 20 minutos en horno precalentado a 180ºC hasta que se gratine la superficie y servir calientes.
4. Pollo a la parrilla con aceite de naranja
Ingredientes:
1 pollo mediano, abierto al medio y aplastado
1 litro de agua
5 g de sal gruesa
1 manojo de perejil, romero y ciboulette, picados
Jugo de limón
Para el aceite de naranja
Piel de 2 naranjas
300 ml de aceite de oliva extravirgen suave
1 clavo de olor
½ rama de canela
Preparación para 4 porciones
Preparar una salmuera en un tazón grande con agua caliente y la sal gruesa. Mezclar el líquido para que la sal se disuelva y sumergir ahí el pollo. Tapar el tazón y ponerlo en el refrigerador por 24 horas.
Escurrir el pollo, despegar un poco la piel e introducir entre la piel las hierbas picadas. Rociar con abundante jugo de limón.
Disponer la parrilla a 20 o 30 centímetros de altura y distribuir muchas brasas a fuego alto. De esta manera no se quemará el pollo.
Sobre la parrilla caliente extender el pollo con el lado de adentro (el hueso de la carcasa) mirando hacia abajo.
De acuerdo al peso del pollo cocinar entre 20 y 25 minutos de un lado, pincelando la pieza con el aceite de naranja, de esta manera hasta que esté dorado.
Para el aceite de naranja: retirar la parte blanca de la piel de las naranjas para que la preparación no esté amarga. Colocar las pieles en un frasco y agregar el aceite de oliva, clavo de olor y la canela, cerrar bien. Calentar el frasco en una olla con agua a baño María por media hora a fuego muy lento, dejar enfriar y utilizar para barnizar el pollo durante la cocción.

Lúcete con una cena de fin de año original

Este año llega a su fin y con él se llevó a grandes personajes que aportaron mucho a la gastronomía mundial, pero su legado se quedó en los sabores de la historia de la cocina.
1. Paul Bocuse
El francés Paul Bocuse era conocido como el padre de la cocina francesa, ganó tres estrellas Michelin, además de ser uno de los primeros profesionales de la gastronomía en ser distinguido con la Legión de Honor francesa; también llevó a la corriente francesa nouvelle cuisine al primer plano. Paul Bocuse falleció el 20 de enero a los 91 años debido a las complicaciones de la enfermedad de Parkinson que padecía.
2. Anthony Bourdain
Anthony Bourdain fue un famoso chef, crítico gastronómico estadounidense y presentador de televisión que se dedicaba a viajar y divulgar los sabores de cada lugar al que visitaba, su larga trayectoria incluye ser cocinero de distintos restaurantes de Nueva York, publicó varios libros y colaboró en «The New York Times» y «The Independent».
Bourdain se suicidó el 8 de junio a los 61 años en un cuarto de hotel.
3. Joël Robuchon
El 6 de agosto el mundo de la gastronomía sufrió una gran pérdida ya que falleció Joël Robuchon, considerado como el cocinero del siglo, fue uno de los chefs más conocidos del mundo, tenía el récord de estrellas Michelin, en total sumó 32. El chef francés falleció a los 73 años a causa del cáncer de páncreas que padecía.
4. Patricia Quintana
La chef mexicana impulsó la gastronomía nacional por todo el mundo, sus más de 25 libros publicados reflejan su gran amor a la cocina tradicional de su país, impartió clases por más de 40 años en su Escuela de Alta Cocina y se convirtió en la Embajadora Culinaria por la Secretaría de Turismo y la Asociación de Restaurantes de México.
Patricia Quintana falleció el 26 de noviembre a los 72 años por causas naturales.
5. Edmundo Escamilla
Este año también falleció el investigador gastronómico Edmundo Escamilla, codirector de la Escuela de Gastronomía Mexicana (ESGAMEX), al lado de Yuri de Gortari.
El 14 de diciembre nos dejó el investigador que durante sus 25 años de carrera se caracterizó por la difusión de la gastronomía tradicional mexicana. En su haber se encuentran siete publicaciones, reconocimientos como el Premio Nacional de Gastronomía, así como la participación en programas de radio y programas televisivos como «Crónicas y Relatos de México» en Canal Once.

Chefs que murieron este 2018

 Elegida como el “mejor restaurante del mundo 2018”, la Osteria Francescana -del chef italiano Massimo Bottura- propone para la cena de Fin de Año un menú a un precio de mil euros (unos mil 144 dólares) por persona.

Ubicada en la ciudad de Módena, en la norteña región de Emlia-Romaña, la Osteria Francescana encabezó este año la prestigiosa lista de “The World’s 50 Best Restaurants”. Se trata de la segunda ocasión luego que también en 2016 fue declarada el mejor restaurante del mundo.

Con una cena que cuesta en promedio 250 euros (unos 286 dólares) por persona durante días normales, la Osteria Francescana ha publicado en su página de internet su menú para la cena del último día del año.

El precio es de mil euros (unos mil 144 dólares) por persona y se comienza con una entrada de bienvenida acompañada con champagne Krug 1996.

Después se pasa al platillo “Ma che cavolo di gambero è?”, que por su nombre lo dice estaría compuesto por gambas o camarones, acompañados por vino Chablis Dauvissat.

Sigue una ensalada de pasta fría y luego un arroz “oro e zafferano” al estilo de la «bouillabasse» francesa, con un 8’9’10’ Reserva Gravner, para proseguir con un pescado Triglia “en escamas de raíces”, acompañado por un vino Corail Chateau Roquefort 2017.

El siguiente platillo está compuesto por ravioles con foie grass, porros y tartufo negro con un vino Riesling Markus Militor reserva 1989, para continuar con gallina faraona al tartufo blanco y puré de patatas (acompañada por vino Barolo Mascarello 2011).

Se sigue con un “dripping” de verduras y una copa de vino Mastroianni, para finalizar con el “cotechino con lentejas”, un platillo que no puede faltar en las mesas italianas el último día del año, al lado de champagna Louis XV De Venoge.

Ubicada en las cercanías de la iglesia de San Francesco de Modena, la Osteria Francescana era en los años 50 un local con mesas de madera y vino en jarras, donde se jugaba a las cartas y se comía a bajo precio.

Según las crónicas de la época, la hosteria era frecuentada por personajes del “subproletariado” y mujeres “de dudosa reputación”, pero en 1995 fue adquirida por Bottura, que la convirtió en el mejor restaurante del mundo.

Mil euros por persona, cena de Fin de Año en el mejor restaurante del mundo

Lo que se degusta en el restaurante «Los Agaves», situado en el multicultural y tradicional barrio belga de Saint Gilles, es sabroso y muy mexicano, dijeron a Notimex varios mexicanos.

En plena Avenida Jean Volders, este restaurante, que celebró un año de su apertura, coexiste con otros locales naturistas belgas, portugueses y colombianos.

Según Yulibeth Fernández, su creadora originaria de Villaflores, Chiapas, no es un restaurante. «Es un lugar que en México se llamaría tacos y antojitos mexicanos», recalca. Si bien le encanta cocinar, nunca había tenido que ver oficialmente con la gastronomía.

«Salíamos con los amigos y no había un lugar verdaderamente mexicano. Todo era tex-mex», cuenta. Increíble, en una ciudad como Bruselas, que aglutina la internacionalidad europea.

Los amigos la animaban a poner un restaurante. «Vi un local vacío y me aventé», cuenta Yulibeth, administradora de formación. Después de pasar por Canadá llegó a Bruselas por amor, hace 11 años. Yulibeth quería ofrecer comida verdaderamente mexicana.

Que sea genuina, sana, con ingredientes frescos y en lo posible de agricultura biológica es para Yulibeth un imperativo. Sus tortillas se hacen en casa. Su horchata, sus aguas de Jamaica y de tamarindo son naturales. La piña colada se hace con jugo fresco.

Su público es variopinto. Aparte de mexicanos hay belgas, franceses, españoles, portugueses, latinoamericanos. «Tacos y enchiladas, todo el mundo pide. Las enchiladas rojas sobre todo. Pero siempre hay algún curioso que quiere conocer y se avienta a las enchiladas de mole», dice Yulibeth.

A pesar de su fama internacional, hay cosas de la verdadera comida mexicana que Yulibeth tiene que explicar a su público, a veces ayudada de las imágenes en el teléfono. Uno de ellos los tamales, algo exótico en Bélgica, es una de las delicias del lugar.

«Son verdaderamente chiapanecos. Aunque conozco otros, ésos son los que sé hacer», explica. Por el momento sólo los ofrece de verduras con acelgas y de mole con pollo. ¿La estrella? «El tamal de Cambray que lleva dos tipos de carne, almendras y verduritas picadas», describe.

Aunque en el invierno, sobre todo desde el Día de los Muertos, ha tenido mucho éxito, las fiestas de fin de año alejan al público de la ciudad. Y ella descansa. Apenas para cuando comience el 2019 se podrá volver a contar con sus tamales.

Antojitos mexicanos invaden Bruselas

Ante el cambio que se está dando en el clima a nivel mundial, muchos de los alimentos básicos corren el peligro de disminuir su producción, aumentando considerablemente su costo y eventualmente desapareciendo, aquí te decimos cuáles son los alimentos que están en peligro de extinción por el calentamiento global.

1. Maíz

Un alimento afectado por el cambio climático es el maíz, de acuerdo con un estudio publicado en la «Revista Digital Universitaria», es muy dependiente de las lluvias por lo que las sequías afectan gravemente al cultivo de este cereal, se estima que disminuya hasta un 30% su producción en algunas zonas de México en los siguientes años.

2. Pescado

El cambio climático está afectando la fauna marina ya que cambia la temperatura del agua, esto hace que se desplacen hacia el norte por lo que compiten con las especies de ese lugar, también hay que considerar la contaminación de los mares y la pesca desmedida, lo que podría influir considerablemente en el número de ejemplares de ciertas especies de por sí en peligro de extinción.

3. Aguacate

Este alimento requiere de grandes cantidades de agua para producirse, por lo que, al igual que el maíz, se ve gravemente afectado por la sequía, también está aumentando su demanda a nivel mundial, lo que se ve reflejado en el costo ya que se consume más de lo que se produce.

4. Chocolate

El aumento de temperaturas está afectando la producción del cacao, ingrediente principal del chocolate; los dos países que tienen la mayor producción de este alimento son Costa de Marfil y Ghana que en la actualidad están pasando por un cambio de temperatura que afecta a los árboles de cacao, lo que merma el precio y producción de este alimento.

5. Arroz

Este alimento es uno de los más amenazados, los cambios de clima y temperatura afectan gravemente sus cultivos, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, la producción del arroz disminuirá un 30% a mediados de este siglo.

6. Miel

La población de abejas está disminuyendo drásticamente en los últimos años, esto se ve afectado en la producción de la miel. La Universidad de Milán afirma que los principales factores que propician la desaparición de las abejas son las cortas temporadas de invierno que, junto con el calentamiento global, afecta sus actividades diarias. Se estima que en 100 años desaparezcan y con ellas le digamos adiós a la miel.

7. Cerveza

Otro de los afectados por el cambio climático es la cerveza, esto se debe a que el calentamiento global afecta a la cebada, lo que podría verse reflejado en un futuro próximo con un posible aumento de precio en esta bebida.

Alimentos que pueden desaparecer por el cambio climático

Poder degustar un caballito de mezcal conlleva días de arduo trabajo por parte de los maestros mezcaleros que aún emplean la técnica tradicional en vez de herramientas modernas para obtener una bebida más pura.

Humberto García Zamudio y Beatriz Valencia Ocampos, de la cooperativa Tepolcito, dentro de la cual un grupo de mujeres producen mezcal del agave cupreata y espadín, compartieron con Notimex los secretos de su técnica ancestral.

Durante una degustación del mezcal artesanal guerrerense, en el marco del Festival Sabores de Oaxaca, en el Hotel Princess, Beatriz explicó que los agaves para el mezcal mochiteco son cocidos en un horno de tierra, fermentados en tinas de ayacahuite y destilados en alambique de cobre.

“Primero seleccionamos los agaves que se encuentran en el cerro totalmente silvestres, un agave cupreata llega a crecer enorme, de los cuales se saca una piña que pesa alrededor de 80 o 90 kilos, pero hay más pequeñas”, indicó Humberto.

Una vez que seleccionan los magueyes maduros, de entre ocho y 10 años, lo cual es necesario para obtener un buen mezcal, proceden a labrarlos, es decir, a realizar la jima o corte, para lo cual utilizan una tarecua que debe estar bien afilada para cortar con mayor facilidad las hojas o pencas y dejarlo blanco.

“Luego se bajan del cerro en bestias de carga porque no hay otro medio de transporte hasta donde se encuentra la fábrica. Ahí debemos tener un horno de piedra previamente elaborado, es un pozo de tres metros por 1.50 metros de profundidad”, detalló.

Junto a éste deben tener ya la leña y la palma apiladas, así como las piedras que van a utilizar para la cocción de las piñas. En el agujero de piedra colocan la leña y dejan un hueco para rellenar con palma soyatera seca, a la cual le prenden fuego o algún otro material orgánico fácil de encender.

“Ya que tenemos la piña colocada la cubrimos con piedra de la región y si es volcánica mejor; se procede a tapar esa leña en forma de cono o de volcán y procedemos a ponerle fuego. Para este proceso tienen que pasar alrededor de siete u ocho horas en el que la piedra tiene que ponerse al rojo vivo”, relató.

Una vez con la temperatura precisa, proceden a colocar las piñas, lo cual debe ser de manera rápida, porque si no se pasa el tiempo y se queman, por lo que para esta parte contratan a alrededor de 15 personas para que de manera rápida coloquen las piñas en forma de volcán.

“Posteriormente utilizamos lo que es la palma soyatera que se da ya cuando está madura también, va abriendo en forma de abanico, con la cual se van cubriendo las piñas y se le va poniendo tierra para que el calor no se fugue por ningún lado, si hay alguna fuga nos damos cuenta, porque empieza a salir humo y hay que taparlo de inmediato con más tierra”, añadió.

Humberto, quien aseguró que esta técnica se ha heredado de generación en generación porque los conocimientos se transmiten a todos, precisó que la cocción tarda entre tres o cuatro días, pero deben estar checando cómo va, motivo por el cual realizan un agujero en la tierra y hacen a un lado la palma.

“Extraemos un pedazo de la piña del maguey, de acuerdo al olor, al color y al sabor, nos damos cuenta si le falta cocimiento o está listo, si es amarillo quiere decir que todavía le falta, también si lo probamos y sentimos un picor en la lengua; además, es un olor diferente cuando está crudo que cocido”, reveló.

Una vez listo, proceden a destapar el horno quitándole toda la tierra y la palma también de forma rápida, por lo que de nueva cuenta se contratan a unos 15 trabajadores, quienes sacan las piñas calientes a la orilla del horno, en donde se dejan enfriar y reposar alrededor de dos o tres días, luego se trasladan al lugar donde se van a triturar o moler.

“Estas piñas se tienen que cortar en pedazos pequeños utilizando algún hacha o machete hasta dejarlo en trozos pequeños, para ello después utilizamos un molino desgarrador que nos va a dar agave totalmente molido”, compartió.

Ese agave molido se coloca en una tina de madera de aproximadamente 1.50 de alto por 1.20 de diámetro, con una capacidad de alrededor de mil litros, a la cual se introducen entre 15 y 20 piñas, dependiendo el tamaño, y se agregan alrededor de 200 litros de agua dulce y buena, es decir, para ingerir, porque de esto depende mucho el sabor del mezcal.

“En la tina tenemos que dejar un margen también de alrededor de 25 o 30 centímetros, porque al momento de poner a fermentar el bagazo o el ixtle, como le llamamos al maguey molido, empieza a subir, hasta que llega a rasarse totalmente la tina”, dijo.

Luego deben pasar alrededor de ocho o 10 días, dependiendo del medio ambiente, para que una tina esté fermentada, pero si hace mucho frío puede tardar hasta 15 días y si hace calor, menos, entre seis y ocho días; una vez fermentada se procede a la destilación.

“Para ello utilizamos un aparato denominado alambique, que consiste en un recipiente, nosotros le llamamos olla, de aproximadamente 400 o 600 litros de capacidad con una tapa en forma de cono y un tubo que va a dar al serpentín o culebra, para que el vapor se condense y obtengamos el líquido”, mencionó.

En la degustación se ofrecieron tres mezcales: uno joven de agave cupreata, uno espadín y uno de agave cupreata pero reposado dos años en vidrio, no en barrica, porque es una guarda de los maestros mezcaleros con más elevación.

“Primero se huele para que automáticamente se salive, después se le da un traguito, se pasa por la boca durante cuatro segundos, se traga y se sopla, el último aliento hay que bajarlo por la nariz, en donde se percibe lo ahumado, en la boca quedan todos los sabores”, recomendó Lala Ortega, dedicada a la cultura del agave.

Don Humberto indicó que el mezcal está relacionado a muchas tradiciones y creencias, unas buenas y unas malas, ya que así como se encomiendan a Dios para pedirle que haya una buena producción, se le rinde un ritual al diablo, el cual se dice fue el inventor de esta bebida.

“Consiste en recibir el primer mezcal que sale y se le ofrece, como su amigo está en la lumbre se avienta un trago de mezcal a la lumbre, con cuidado porque sale la flama y nos podemos quemar; y ya lo que resta es para todos nosotros”, confesó.

Técnica ancestral, la clave para producir un mezcal más puro

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