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Miguel R. Valladares García

martes 28 de abril de 2026

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Grupo multidisciplinario de investigadores de las facultades de Ciencias de la Computación y Ciencias Químicas de la BUAP, diseñó un software que permite identificar interacciones y reacciones adversas que podría experimentar un paciente al consumir medicamentos.

La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) señaló que lo anterior contribuye a mejorar la eficiencia de los servicios farmacéuticos en un hospital, de ahí, el programa de computación es único en el país y fue diseñado en el Laboratorio de Farmacia Clínica de la Facultad de Ciencias Química (FCQ).

Indicó este software se coloca a la vanguardia en desarrollos científicos de utilidad en salud, asimismo derivado de lo anterior tramitaron la solicitud de registro de patente “Proceso de aprendizaje automático para la identificación de interacciones farmacológicas”, número MX/a/2018/002194.

Un artículo sobre los resultados y avances del proyecto será publicado a mediados del año en la revista Ingeniería, Investigación y Tecnología de la UNAM, indizada por el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología, informó.

Al respecto Gustavo López y López, investigador de la FCQ, adscrito a ese laboratorio, refirió que algunos hospitales en México buscan obtener una certificación del Consejo de Salubridad General.

Para lo anterior deben cumplir con ciertos indicadores de calidad en el uso y manejo de medicamentos, entre estos reducir errores en la medicación y detección de reacciones adversas.

López y López señaló que dicho software es una herramienta de apoyo para el personal farmacéutico, para tener un mejor control de los medicamentos que se proporcionan a los pacientes.

“En específico este programa se acoplaría con los procesos de la idoneidad de la prescripción y la conciliación de la medicación, indicadores importantes para tomar en cuenta en la certificación de los nosocomios del país”, señaló.

Añadió que podría ser un apoyo para el personal médico en el proceso prescripción-dispensación, lo que representaría una ventaja para los hospitales que cuentan con expedientes electrónicos.

El especialista de la BUAP consideró que se podrían hacer estudios de uso de los medicamentos administrados y tomar en cuenta otros factores como peso, edad, alimentación y presencia de otra patología.

Otra ventaja es que el software permite reducir el tiempo en el que un farmacéutico identifica la interacción de un medicamento con base en su perfil fármaco-terapéutico, proceso que tarda hasta 20 minutos en su forma tradicional, y con este podrá hacerse en cuestión de segundos.

“Una reacción adversa de un medicamento en un paciente de Estados Unidos o Europa no necesariamente se produce de la misma forma en un paciente mexicano, por lo tanto, esta herramienta podría generar información sobre la eficacia y seguridad de los medicamentos en la población nacional”, afirmó.

En tanto que, Luis Enrique Colmenares Guillén, profesor investigador de la Facultad de Ciencias de la Computación (FCC), explicó que para la creación del software pensaron en un sistema de interacción de medicamentos basado en un corpus lingüístico y utilización de técnicas de aprendizaje automático.

Colmenares Guillén dijo que la información vigente de los medicamentos para la creación del corpus lingüístico fue obtenida de tres diccionarios farmacéuticos importantes como es Diccionario de Especialidades Farmacéuticas, Vademecum y Micromedex.

Detalló que la metodología empleada para el desarrollo del software fue el prototipado evolutivo utilizando el ciclo de diseño en un sistema de reconocimiento de patrones con enfoque estadístico.

La máxima casa de estudios en Puebla puntualizó que en una primera etapa el software utilizó diez medicamentos; luego aumentaron la capacidad de interacción a 50.

Actualmente trabaja con 540, los cuales son los más utilizados a nivel hospitalario e incluyen aquellos para tratar enfermedades crónico degenerativas no transmisibles, como son los hipoglucemiantes, hipolipemiantes y los antihipertensivos como Metformina, Atorvastatina y Losartán, respectivamente, entre otros.

Por su parte, Víctor Morales Murillo, estudiante de la maestría en Ciencias de la Computación de la FCC y colaborador en este proyecto, dijo que en la segunda etapa del trabajo usaron algoritmos de reconocimiento de patrones, basados en estadística y probabilidad, para predecir una interacción farmacológica.

Morales Murillo mencionó que diseñaron interfaces gráficas de usuario para una mejor visualización del sistema e implementaron un algoritmo de recuperación de información, así como uno de clasificación que es el que determina si una interacción de medicamentos es grave, leve o moderada.

Sobre el tema, Maya Carrillo Ruiz, investigadora de la FCC, comentó que los algoritmos de clasificación permiten que la computadora sea entrenada para distinguir diferentes objetos o conceptos, tal y como hiciera una persona, y una vez que aprende, puede hacer predicciones con respecto a nuevos datos.

“Un aspecto importante dentro de este proyecto es el trabajo multidisciplinario, porque la computación tiene cabida en cualquier área del conocimiento, pero necesitamos de expertos que nos indican qué atributos son importantes y hacen la validez de los resultados que obtenemos”, sentenció.

Carrillo Ruiz apuntó que lo importante es llevar técnicas de un área a otra, para enriquecerse mutuamente, y contribuir en la solución de problemas reales, así como tener un impacto en la sociedad.

El sistema funciona sólo con interacciones entre medicamentos, de ahí, que el siguiente paso es integrar otros esquemas relacionados con el perfil del paciente, como los alimentos que consume, la edad y el peso, con el fin de generar nuevas interacciones para identificar qué tipo de reacción podría suceder.

Señaló que en este proyecto también colabora Juan Carlos Bastida Herrera, investigador de la FCQ, con amplia experiencia en el uso de medicamentos a nivel hospitalario, asimismo en la primera versión del software participó el estudiante Luis Oidor Juarez, egresado de la FCC.

Desarrollan en Puebla software que identifica reacciones de medicamentos
Manojos de quelites en un mercado (biodiversidad.gov)

Un estudio divulgado por la Dirección General de Comunicación Social de la UNAM y realizado por científicos de la Facultad de Medicina de la misma casa de estudios, reveló que los quelites tienen el potencial de ayudar al tratamiento contra la gastritis, gracias a que son ricos en micronutrientes, fibra, minerales y vitaminas.

Existen 500 variedades de quelites en todo el país y pueden comerse crudos o cocinados y tras estudiar al Alache del Estado de México, al Chepil de Oaxaca y la Chaya de Yucatán, se determinó que inciden negativamente en el crecimiento y proliferación de la bacteria «Helicobacter pylori», una de las principales responsables de la gastritis en el cuerpo humano.

La doctora Irma Romero Álvarez, del departamento de Bioquímica de la Facultad de Medicina y una de las responsables de esta investigación, explicó que se quería determinar si además del valor nutricional, los quelites podrían tener alguna propiedad en el control de enfermedades, para favorecer su consumo entre la población.

Y lo que encontraron es que todas las especies de quelites inhiben a la bacteria, incluso mejor que el metronidazol (uno de los antibióticos utilizados en el tratamiento de la gastritis).

Los quelites son ricos en vitaminas A y C, lo que te fortalece tus vasos sanguíneos y refuerza el sistema inmunológico. Además los minerales que contienen, como el potasio, el calcio y el hierro, son necesario para mantener la salud del sistema cardiovascular.

Gracias a su gran sabor, las distintas formas en que los puedes preparar y su bajo costo, hace que los quelites sean grandes aliados para la salud.

Quelites, la medicina natural contra la gastritis

El síndrome de progeria de envejecimiento acelerado Hutchinson-Gilford es una enfermedad rara que aparece en la infancia, acelera el envejecimiento y causa la muerte prematura. Ahora, dos estudios desarrollados en ratones y basados en la edición genética han logrado elevar la esperanza de vida en estos animales.

Los dos ensayos, cuyos resultados se publican hoy en Nature Medicine, han sido liderados por los catedráticos de Bioquímica españoles Carlos López Otín y Juan Carlos Izpisúa, y son trabajos independientes pero muy similares en el diseño y los resultados.

La progeria de Hutchinson-Gilford es una enfermedad muy rara de la que tan solo hay 119 pacientes oficialmente diagnosticados en todo el mundo, aunque se estima que hay más sin diagnosticar.

El origen de esta enfermedad es una mutación en el gen LMNA, que provoca la acumulación de una proteína tóxica en el núcleo de las células, lo que produce un deterioro gradual en el organismo.

La esperanza de vida de los pacientes con progeria se sitúa en torno a los 14 años y, aunque se han desarrollado algunas terapias con resultados positivos, a día de hoy sigue sin haber ningún tratamiento eficaz contra esta enfermedad genética.

Con ligeras diferencias, los tratamientos propuestos por López-Otín e Izpisúa-Belmonte pueden ser los primeros con «efectos permanentes», ya que ambos utilizan el sistema CRISPR/Cas9, un sistema de edición genética que actúa directamente sobre el gen mutado haciendo que deje de producir la proteína tóxica de por vida.

El equipo dirigido por López-Otín, en la Universidad de Oviedo, realizó el ensayo en un modelo murino, una cepa de ratones que sirve para estudiar una determinada enfermedad.

«En este caso, se trata de una cepa de ratones modificados genéticamente, generados en nuestro laboratorio, que tienen la mutación causante de la progeria y que presentan los síntomas de la enfermedad», explicó a Efe Olaya Santiago-Fernández, coautora del estudio.

Mediante el sistema CRISPR/Cas 9, lograron alterar el gen LMNA para evitar que se produzca la proteína tóxica que causa la enfermedad.

A continuación, inyectaron el sistema en ratones con progeria, observaron los efectos que producía sobre sus síntomas y constataron un aumento de la esperanza de vida en los ratones del 26,4 por ciento.

«No podemos hablar de curación porque para ello sería necesario corregir todas las células de los ratones o, al menos, eliminar todos los síntomas de la enfermedad, pero sí de efectos permanentes porque únicamente es necesario administrar el tratamiento una vez para que parte de las células dejen de producir la proteína tóxica de por vida», detalló la investigadora.

Además, debido al carácter multiorgánico de la progeria, el estudio también demuestra por primera vez la capacidad del sistema CRISPR/Cas9 para afrontar enfermedades sistémicas (las que afectan a todo el organismo).

Uno de los investigadores del equipo es Sammy Basso, probablemente el paciente con progeria más longevo del mundo (nació en 1995), quien después de conocer a López-Otín decidió estudiar Biología Molecular para investigar sobre su enfermedad.

Basso se graduó por la Universidad de Padua (Italia) y, en 2017, como parte de su trabajo de fin de carrera, se trasladó al laboratorio de López-Otín, donde se unió al proyecto y ayudó en los experimentos.

Por su parte, el ensayo realizado por Izpisúa-Belmonte en La Joya (California, EE.UU), obtuvo los mismos resultados, aunque los ratones ya tenían parte del sistema CRISPR/Cas9 introducido en sus células.

La coincidencia de los resultados de ambos estudios «da aún más esperanzas acerca de la utilidad de estos tratamientos», concluye Santiago-Fernández.

Sin embargo, aunque hasta ahora los diversos estudios preclínicos realizados con esta terapia para el tratamiento de diversas patologías son prometedores, todavía es necesario seguir investigando para garantizar su uso seguro en el tratamiento de los pacientes.

Aumentan la esperanza de vida en ratones con envejecimiento acelerado

La bacteria de la tuberculosis produce una toxina que es mortal para ella misma si no se neutraliza con una proteína antídoto, lo que abre las puertas a tratamientos inéditos contra una enfermedad que sigue siendo de las más mortíferas en el mundo, según un estudio que publica este jueves Molecular Cell.

El objetivo ahora es aprovechar ese mecanismo de «suicidio» con fines terapéuticos, explicó en un comunicado el Centro Nacional de Investigaciones Científicas de Francia (CNRS).

En el trabajo han estado implicados investigadores de centros de Alemania, Reino Unido y de la universidad francesa Paul Sabatier de Toulouse, que han ejercido de coordinadores.

Su estudio ha observado que las bacterias responsables de la tuberculosis generan moléculas que les resultan tóxicas cuando el entorno es desfavorable, de forma que ralentizan el crecimiento bacteriano en espera de condiciones más beneficiosas.

En situación normal, las bacterias también dan lugar a unas proteínas que neutralizan el efecto de esas toxinas y actúan como antídotos.

Los científicos han identificado y bautizado como MbcT la toxina que cuando no es neutralizada por el antídoto MbcA ataca y mata a la bacteria que la ha generado.

El equipo que dirige Olivier Neyrolles, del CNRS, ha puesto en evidencia el interés terapéutico de ese mecanismo «suicida» infectando células humanas y de ratones con una cepa de tuberculosis en la que podían activar artificialmente la producción de la toxina MbcT.

Comprobaron que eso disminuye drásticamente el número de bacterias que infectaban las células, lo que aumenta la supervivencia de los ratones.

Unos resultados que permiten augurar nuevos procedimientos para tratar la que es una de las diez principales causas de mortalidad en el mundo, y que cobran particular importancia ante la creciente resistencia a los antibióticos de ciertas cepas de la tuberculosis.

Según la Organización Mundial de la Salud, sin un tratamiento adecuado, mueren hasta dos terceras partes de los enfermos.

La tuberculosis está causada por la bacteria Mycobacterium tuberculosis, que casi siempre afecta a los pulmones, y se transmite de persona a persona a través del aire, cuando el afectado expulsa bacilos tuberculosos al toser, estornudar o escupir.

Los esfuerzos del equipo investigador se centran, en un primer momento, en el establecimiento de compuestos capaces de separar la toxina de su antídoto. Esas moléculas podrían ser útiles para abordar otras infecciones puesto que se han observado sistemas similares en otras bacterias patógenas.

Una toxina «suicida» de la tuberculosis abre la pista de nuevos tratamientos

La limpieza de la casa y otras actividades diarias, como cocinar, desprenden componentes químicos que contaminan el aire más que en la automoción, según un estudio de la Universidad de Colorado (CU) en Boulder difundido este domingo.

El reporte, presentado en la reunión anual de la Asociación Estadounidense para el Avance de la Ciencia (AAAS), se basó en el análisis del impacto en el aire de los llamados «compuestos químicos volátiles» presentes en artículos como el champú, perfumes y detergentes.

Según los expertos, los compuestos químicos que se escapan de las viviendas a causa de actividades diarias contribuyen globalmente a contaminar la atmósfera «más que los carros y los camiones».

Los investigadores se enfocaron en «actividades hogareñas básicas» y descubrieron que estas «cambian la química de la casa», afectando la calidad del aire tanto dentro como fuera de la misma.

«Los hogares nunca habían sido considerados como una fuente importante de contaminación del aire», explicó Marina Vance, académica del centro universitario, quien en 2018 inició un estudio de campo conocido como HOMEChem (Químicos Hogareños).

El estudio consistió en observar durante un mes el aire dentro de viviendas de 1.200 pies cuadrados (111,4 metros cuadrados) en la Universidad de Texas, en Austin, donde se reprodujeron actividades como cocinar una cena completa usuales en fiestas familiares.

Vance indicó que los resultados preliminares confirman que incluso hervir agua puede contaminar el aire, dado que la llama de gas de algunas cocinas contienen «altos niveles de contaminantes gaseosos», o que preparar una tostada altera la calidad del aire más de lo que se creía.

Otro de los investigadores, Joost de Gouw, subrayó que «es demasiado temprano para hacer recomendaciones de cambios en las políticas públicas o en la conducta humana», ya que se necesitan nuevas investigaciones para analizar el volumen de toxinas presente en el aire al interior de los hogares.

Los químicos en artículos de limpieza contaminan más que autos, según estudio

Amazon, que envía millones de paquetes al año a clientes en todo el mundo, dice que quiere hacer sus operaciones más verdes.

El gigante minorista de ventas por internet anunció el lunes planes para hacer la mitad de todos los envíos neutrales en emisiones de carbono para el 2030.

La compañía dice que para alcanzar ese objetivo va a usar más energía renovable, como solar, entregar más paquetes en furgonetas eléctricas y presionar a los abastecedores para cambiar sus empaquetaduras.

McDonald’s, Coca-Cola y otras compañías grandes que generan abundantes desperdicios han anunciado iniciativas similares, con esperanzas de atraer a consumidores preocupados por el ambientes.

Amazon llama su programa «Shipment Zero» y planea publicar sus huellas de carbono por primera vez este año.

Amazon anuncia plan de reducción de emisiones

El gobierno de Nueva Zelanda anunció el lunes planes de un nuevo impuesto para gigantes de la tecnología como Google y Facebook que obtienen grandes ingresos, pero pocas responsabilidades fiscales en el país.

La primera ministra Jacinda Ardern dijo que existe una brecha que necesita cerrarse.

“Nuestro sistema fiscal actual no es justo de la forma en que trata a los contribuyentes individuales y la manera en que trata a las multinacionales”, señaló. “No es justo”.

Señaló que la propuesta fiscal a servicios digitales impondría impuestos a las compañías de internet multinacionales de entre 2 y 3% de los ingresos que generan en Nueva Zelanda. Dijo que la tasa es parecida a la de otros países que consideran medidas similares.

El ministro de Ingresos Stuart Nash dijo que las compañías de internet extranjeras tienen una ventaja competitiva sobre las empresas locales que pagan grandes cantidades de impuestos. Dijo que el impuesto podría implementarse el próximo año.

Nash señaló que Nueva Zelanda seguirá trabajando con la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) a fin de encontrar una solución internacional a los problemas de gravar a las grandes compañías de internet, pero que el país no se quedará a esperar.

“La OCDE puede ser bastante lenta”, comentó.

El gobierno de Nueva Zelanda calcula que las multinacionales de internet ganan alrededor de 2.700 millones de dólares neozelandeses (1.900 millones de dólares) en el país al año, y que el nuevo impuesto podría generar hasta 80 millones de dólares neozelandeses (55 millones de dólares) anuales.

Los archivos empresariales más recientes del país indican que Google pagó impuestos por 392.000 dólares neozelandeses durante el año 2017. La compañía, que se negó a comentar, alegó una pérdida de 1 millón de dólares neozelandeses durante el año después de registrar la mayor parte de sus ingresos en otros países.

Nueva Zelanda planea nuevo impuesto a gigantes tecnológicos

La red social Facebook debe terminar con la propagación de información falsa y para ello hacen falta medidas duras y urgentes, según un estudio elaborado por un comité de la Cámara de los Comunes de Reino Unido.

Los legisladores consideraron que el fundador de la red social, Mark Zuckerberg, falló a la hora de mostrar «liderazgo o responsabilidad personal» por las noticias falsas, según informó la BBC de Londres.

La investigación de los legisladores se centró en las prácticas comerciales de Facebook antes y después del escándalo de Cambridge Analytica.

Cambridge Analytica cerró el año pasado al darse a conocer que utilizó una aplicación para recopilar millones de datos de usuarios de Facebook, que se pudieron utilizar para influir en la campaña presidencial de 2016 en Estados Unidos.

«La democracia está en riesgo por los esfuerzos malintencionados e implacables de fuentes no identificables que envían a los ciudadanos desinformación y ‘anuncios oscuros’ personalizados a través de las principales plataformas de redes sociales que usamos todos los días», señaló el informe.

Indicó que «las grandes compañías tecnológicas están fallando en su deber para con los usuarios de protegerlos frente al contenido dañino y respetar sus derechos de privacidad de datos».

En su informe los legisladores consideran necesario «un código ético obligatorio para las empresas tecnológicas supervisado por un organismo regulador independiente y facultades para los reguladores de tomar acciones legales si las compañías rompen el código», publicó la BBC.

También que «el gobierno reforme las leyes y normas electorales vigentes sobre la participación extranjera en las elecciones de Reino Unido».

Los parlamentarios se pronunciaron a favor de que «las redes sociales sean obligadas a eliminar fuentes de contenido dañino, incluidas aquellas que se haya comprobado que generan desinformación».

Facebook por su parte respondió que compartía con el comité parlamentario su inquietud sobre las noticias falsas y manifestó su satisfacción por haber respondido en los últimos 18 meses a las preguntas de los legisladores.

La red social precisó que «estamos abiertos a una regulación significativa y apoyamos la recomendación del comité sobre la reforma de la ley electoral».

Indicó que «ya hemos hecho cambios sustanciales para que cada anuncio político en Facebook tenga que ser autorizado, se indique quién paga por él y después sea almacenado en un archivo de búsqueda durante siete años. Ningún otro canal de publicidad política es tan transparente ni ofrece estas herramientas».

Piden en Reino Unido a Facebook fin a difusión de información falsa

La Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) lanzó una aplicación que permitirá a los usuarios tener en sus teléfonos celulares la actividad de los volcanes más cercanos, así como del monitoreo sísmico que realiza el Servicio Sismológico Nacional.

La aplicación Sismos y Volcanes, que en próximos días se encontrará disponible para descargar en Tienda UNAM, utilizará la tecnología para proveer de información inmediata.

Por ejemplo, lo primero que aparece en la aplicación es información sobre el último sismo reportado por el Sismológico Nacional; además, gracias a la tecnología GPS de los teléfonos inteligentes, los usuarios podrán ubicar a qué distancia se encuentran de los volcanes que han tenido actividad reciente.

La aplicación, desarrollada por especialistas del Instituto de Geofísica (IGEF) y de la Dirección General de Cómputo y Tecnologías de la Información y Comunicación de la UNAM, ofrece información sobre cómo se generan los volcanes y sus diversos tipos; datos sobre la evolución del Valle de México y de la actividad tectónica en el país, en especial en la CDMX; explicaciones sobre por qué tiembla y hay volcanes; información de Protección Civil, como los mapas de peligros por la actividad del volcán Popocatépetl y el monitoreo sísmico a cargo del Sismológico Nacional.

Ana María Soler, doctora en geofísica, explicó que esta herramienta contiene interactivos sobre cómo armar una mochila de emergencia, además de animaciones como el de un sismo intraplaca similar al ocurrido el 19 de septiembre de 2017, en el que se muestra cómo se generaron las ondas sísmicas que afectaron a diversas entidades; además, tiene una sección sobre mitos y realidades de los fenómenos naturales.

«Cuando se presenta un sismo o una erupción volcánica recibimos infinidad de consultas en las redes. A raíz de los del 19 de septiembre de 2017 nos preguntaban por qué había luces en el cielo, por qué se registraban sismos con epicentros en la Ciudad de México y acerca de los rumores de que vendría uno de gran magnitud. A todo ello se respondió de manera inmediata, de forma individual, con información verídica», indicó.

Al desarrollar la app, los investigadores se percataron de que la población, en especial de la capital, no estaba consciente de que vive en un valle rodeado de volcanes, y con un volcán en actividad.

«Sismos y Volcanes» se presentó en la ceremonia por los 70 años de vida académica del IGEF, en el que estuvieron el rector de la Universidad Nacional, Enrique Graue; el comisionado nacional de Protección Civil, David León Romero; y el director del Instituto, Hugo Delgado Granados. La app estará disponible próximamente en Tienda UNAM.

UNAM desarrolla app que monitorea sismos y volcanes
Fotos: UNAM

Científicos de la Facultad de Medicina de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) descubrieron que los quelites, planta tradicional mexicana, son una excelente opción para remediar algunas enfermedades entre ellas la gastritis.

En un proyecto multidisciplinario de la Facultad de Medicina de la UNAM, se realizó una investigación acerca de esta planta tradicional y concluyeron que este vegetal incide sobre la bacteria Helicobacter pylori y algunas de las enfermedades relacionadas con ella, es principalmente la gastritis.

En México existen alrededor de 500 especies de quelites, distribuidos en todo el país. Para esta investigación se analizaron tres especies: alache, del Estado de México; chepil, de la región de Oaxaca; y chaya, de la Península de Yucatán y como resultado del estudio se comprobó que esta planta además de tener un gran aporte nutricional con vitaminas, minerales y fibra, inhibe la bacteria que produce la gastritis, incluso mejor que los antibióticos comerciales, indicó Irma Romero Álvarez, quien encabeza el análisis.

“Queríamos determinar si además de su valor nutricional, los quelites podían tener alguna propiedad en el control de enfermedades, para darle un valor agregado y favorecer su consumo”, dijo Romero.

La bacteria H. pylori es muy común entre la población por lo que los científicos intentan encontrar alternativas en las plantas medicinales, más efectivas, menos tóxicas y de fácil acceso.

Romero Álvarez comentó: “En nuestro proyecto, el siguiente paso es hacer pruebas in vivo”.

Científicos de la UNAM descubren que el quelite ayuda a eliminar bacteria que causa gastritis

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