Matehuala.- Mantienen la tradición del palo ensebado, como parte de los festejos del Santo Niño de Atocha, el que se mezcla con la celebración religiosa que celebran.
En la celebración religiosa se colocó el palo ensebado, que se unta de grasa, y que es un entretenimiento y desafío para los participantes, ya que en la parte alta se colocan diversos premios y que son la meta a vencer de los participantes.
La diversión de los asistentes que se reúnen para observar el concurso, es el ver subir y resbalar una y otra vez a los participantes, se escuchan rechiflas, otros más gritos de aliento para lograr llegar a la cima.
El ánimo está presente y todos tienen concentrada su vista hacia el palo ensebado, hasta que llega el momento en que uno de ellos llega a la cima y logra ser el triunfador; la altura del palo es de seis metros.
Esta tradición se vivió la noche del pasado miércoles en la festividad del Santo Niño de Atocha, desarrollándose al término de la concelebración eucarística.
Los ganadores fueron los integrantes de una danza de matachines de la Bustamante, luego vino el segundo palo ensebado, para una bicicleta y que escaló el jovencito Leonardo Reyes.
El primer palo escalado tenía una bicicleta de montaña, sombreros, ropa, bolsas de dulces, cobijas, entre otros objetos más que logró obtener el ganador.
Y el segundo fue para ganara el cochino ensebado.
El coordinador del evento Antonio Chávez Nava, dijo que si es trabajo el andar solicitando apoyo con comerciantes para el palo ensebado, además pidiendo en donación un marrano, para llevar a cabo el cochino ensebado, esto implica trabajo pero se hace con amor y dedicación para que las fiestas del Niño de Atocha tengan éxito y al final el festejodejó un buen sabor de boca..





