CIUDAD VALLES.- Aún no hay noticias sobre la niña Heidi Izaguirre Gómez; las autoridades policiales continúan la búsqueda por tierra, y desde ayer también por agua.
Hoy se cumplió exactamente una semana de que la menor de seis años de edad se esfumó, el primer reporte que hizo su abuela Leopolda Meraz del Ángel, con quien vivía desde hace tiempo luego de la separación de sus padres, fue que a las 6:30 de la mañana del lunes se dio cuenta que Heidi no estaba en su cama y la puerta principal estaba abierta, por eso presumía que se había salido y estaba “extraviada”.
El inmueble está ubicado en la calle Mazatlán de la colonia Del Campo, y de acuerdo con los vecinos, antes de que Leopolda llamara al 066, hubo otro reporte que se habría registrado a eso de las 3 de la madrugada, y en el que se alertaba que un hombre llevaba cargando a una niña pequeña y con una mano le iba tapando la boca, sin embargo ninguna patrulla llegó sino hasta el llamado de la anciana.
Familiares, amigos, y voluntarios, iniciaron la búsqueda que se supone tuvieron que haber realizado los uniformados, y es que –según ellos- éstos sólo se limitaron a decirle a la familia que primero tenía que interponer una denuncia ante el Ministerio Público, pero no buscaron nada.
Dos días después (el miércoles por la mañana), cansados del nulo apoyo por parte de las autoridades, decenas de personas se manifestaron bloqueando la avenida Pedro Antonio entre el bulevar México-Laredo y la carretera al Ingenio. Llevaban pancartas con la imagen de la niña y gritaban consignas exigiendo justicia.
El subprocurador de Justicia en la Zona Huasteca Norte, Ricardo Eduardo Escobedo Martínez, entabló un diálogo con los manifestantes, a quienes informó que estaban al pendiente de la situación y trabajando para encontrar a la niña, pero quizás hubo una falta de comunicación, ya que los avances de las pesquisas se estaban dando directamente a la madre, y los quejosos eran allegados al padre. Y luego de darles una explicación, se retiró el bloqueo.
Al día siguiente (jueves por la mañana), decenas de policías estatales, municipales, ministeriales, e incluso soldados del Ejército Mexicano, llegaron a la entrada de la colonia Del Campo armados con palos y machetes. El objetivo era un extenso predio que se ubica frente al sector donde habitaba la menor, y hacia donde según el testigo, se había metido el hombre con la pequeña.
Las armas que llevaban eran para abrirse paso entre la densa vegetación que de acuerdo con el subprocurador, abarcaba casi los tres kilómetros hasta “topar” con el río Valles, y supuestamente los policías se desplegaron en “abanico” para inspeccionar minuciosamente cada centímetro del área verde, pero concluyeron las labores antes del anochecer y no encontraron absolutamente nada.
Después del mediodía, Cristina Hurtado Barrera, responsable del programa Alerta Amber de la Procuraduría General de Justicia, activó de manera oficial la alerta por la desaparición de Heidi, es decir, a cuatro días de su desaparición.
El viernes los elementos de la Policía Estatal pusieron a disposición del Ministerio Público a un hombre que presuntamente se metió sin permiso a la casa de Leopolda Meraz, y sólo por eso las autoridades ministeriales lo relacionaron con la desaparición, pero éste no habría aportado ningún dato.
Ayer las mismas autoridades parecían querer acabar con las esperanzas de hallar a la niña con vida, y es que la búsqueda se dio sólo por agua, es decir, en busca del cuerpo.
Fue cerca del mediodía cuando los uniformados, así como el equipo especializado en buceo perteneciente a Protección Civil Estatal, llegaron al paraje El Remolino de la colonia Estación, y con una lancha recorrieron el afluente arrojando ganchos metálicos para jalar lo que fuera. Pero el resultado sigue siendo el mismo hasta el momento, Heidi no aparece.





