Fundador:
Miguel R. Valladares García

lunes 6 de abril de 2026

El Pibe en pulso

Bendito amor a primera vista Era dueño de un físico espigado, de buenas proporciones, además de un carácter siempre apacible, pero explosivo, enérgico, cuando se […]

Miguel Mora Mar / Pulso

Bendito amor a primera vista

Era dueño de un físico espigado, de buenas proporciones, además de un carácter siempre apacible, pero explosivo, enérgico, cuando se trataba de “bajar” un balón del tablero en las canchas basquetboleras. Su posición: defensa. Su equipo: “Cáscaras”. Su origen deportivo: la cancha Manuel R. Palacios.

Así era Saúl Samilpa Castro, aquel basquetbolista que sorprendía con su resorte descomunal, y su pegajosa y efectiva marca sobre los jugadores rivales. Su canasteo, desde luego, también era muy efectivo.

Seleccionado para representar al basquetbol potosino en los torneos de categoría nacional, también tuvo la fortuna de competir en su año de conscripto, en los juegos atléticos de la región militar en Irapuato. Su especialidad: el salto alto. Su récord 1.78 mts. Con razón en el básquet tenía la fama de ser dueño de semejante resorte.

Sus compañeros en el equipo Cáscaras, fueron: Jesús Aguilar, Agustín Martínez, Cuauhtémoc Silva, José Pamplona y Pascual Sánchez. Infortunadamente todos ellos ya han cerrado su ciclo vital. De Chava Proa no sabemos si vive, pero nuestro personaje tiene el privilegio de una vida longeva, de grandes logros y también de vicisitudes que inteligentemente ha sabido sortear.

En sus años de trabajo, sirvió como oficinista y luego como auditor en los trenes de pasajeros de la ya desaparecida empresa Ferrocarriles Nacionales de México. Con su uniforme azul y su inseparable cachucha del auditor, Saúl viajaba constantemente en los vagones de pasajeros que cubrían la ruta San Luis-Saltillo. Fue siempre afable con los usuarios del transporte ferroviario y por consiguiente, cumplido servidor de los Ferronales.

De su esposa Alejandrina Zamarripa, también basquetbolista con el equipo asoleado, dice que cuando la vio jugar en la cancha Palacios, sintió que el amor tocaba a las puertas de sus sentimientos. “Fue un amor a primera vista”, dijo Saúl durante una entrevista que le fue hecha en el programa televisivo de Calek López Cruz. Ese amor ha sido la gran bendición en la vida de estos dos ejemplares deportistas durante muchas décadas.

Hoy, a sus 83 años de edad, añora los días de trabajo pero también la gloria de jugar el mejor basquetbol de aquel tiempo en la canchita ubicada al oriente de la Alameda Juan Sarabia. Pero estoy seguro de que mañana gozaremos de su amable presencia en la primera reunión del año de los antiguos basquetbolistas, en el Rincón de Justiniano, del licenciado Miguel Romero Ruiz, en Fernando Rosas 495.

Reanudamos nuestras reuniones para fortalecer los lazos de amistad que nos han unido por más de sesenta años.

Allí compartimos los buenos recuerdos de la catedral del básquet potosino: llevaremos fotografías y reseñas periodísticas de los extraordinarios equipos que participaron en los numerosos torneos organizados por don Antonio Elías Jaimes, don Ezequiel Escartín Ponce y por el Capi Javier Castillo.

Así que desde la columna del Pibe Moramar, el aviso de la primera reunión de “cascareros” es más que una invitación a asistir, pues haremos grandes recuerdos de los buenos tiempos.

Ofreceremos, desde luego, un homenaje a aquel portentoso jugador de Primera Fuerza, Arnoldo Narváez, fallecido recientemente. “El Niño”, como le decíamos cariñosamente, fue uno de los basquetbolistas más relevantes de aquellos años de buen deporte ráfaga y, según la información de Ray Gómez, dejó de existir el 1 de noviembre pasado.

Que el mensaje llegue a los amigos siguientes: Lidia Almendáriz, Silvia Hernández Cuevas, Silvia Torres, Lic. Abraham Rivera, al letal máster Armando Martínez, CP Ramón Leyva, a su hermano el Dr. José Luis Leyva, QI Eduardo Narváez Rentería, Gustavo Hernández Cuevas, CP Humberto Morones, CP Humberto Vaquero, Lic. Faustino Aspeitia, Lic. Eduardo Izar, Lic. y Profr. Emilio Ress, Profr. Gaudencio Medellín, Profr. Ramón Merino, y a todos aquellos sobrevivientes que tuvieron la fortuna de jugar algún día en la Cancha Palacios.

Así las cosas, hasta el martes próximo, DM.
Comentarios: miguelmoramartinez@hotmail.com

Minuto a minuto

Toda la sección