DIS/CURSO
arden las casas y los cuervos llegan.
Miguel Ángel Flores
Para leer un cuervo hace falta un lápiz blando,
traza su vuelo negro
sobre una hoja de papel en blanco:
grazna la palabra;
crascita el reloj en el minuto negro
a la resaca de un amor que se cayó del nido.
Dibuja pues la marcha de la hormiga,
el silbo de la bala.
Ese cuervo no existe, sólo es un mantra.
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