Puto, término que el diccionario de la Real Academia Española (RAE) define como: “calificación denigratoria; para ponderar; para enfatizar la ausencia o la escasez de algo; o persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero”, en la cultura mexicana se relaciona a un varón con preferencias homosexuales. ¿Qué tan ofensiva resulta? ¿Se ha normalizado la violencia a través de una expresión? ¿El fútbol es solo un escenario donde a diario se escucha decir puto?
A unos días que la Selección Mexicana de Fútbol jugó contra Canadá rumbo al Mundial de Rusia 2018, donde se reavivó la polémica por la expresión de “eeeh puto” emitida por la afición en el estadio Azteca cada vez que despejaba el arquero canadiense, la notificación que mediante la campaña “Abrazados por el fútbol”, promovida por la FMF se hará también en la Liga MX, permite rememorar que cada 15 días, aquí, en el “Alfonso Lastras Ramírez” cuando juega el Atlético San Luis, la realidad potosina revela que un grito homofóbico se ha normalizado.
Grito de guerra. Himno futbolístico
Si bien no se tiene un registro preciso, las primeras palabras vertidas desde la tribuna surgieron en el 2000 durante encuentros disputados por el Atlas de Guadalajara, después se popularizó en el Preolímpico rumbo a los Juegos Olímpicos Atenas 2004 realizado de esa ciudad.
De ahí en adelante la historia es conocida, cual epidemia mortal, la expresión empezó a escucharse no solo en territorio tapatío sino en todos los colosos futbolísticos del país y del extranjero. Los mundiales de Alemania, Sudáfrica y Brasil observaron el “grito de guerra” de los mexicanos, toda una defensa para hostigar al guardameta rival.
En marzo de 2013, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) dictaminó que las expresiones “puñal” y “maricón” son homófobas, debido a que fomentan la discriminación e intolerancia hacia las personas homosexuales.
Al respecto, la RAE expone que la palabra marica significa: afeminado (que se parece a las mujeres). Dicho de un hombre: Apocado, falto de coraje, pusilánime o medroso. Así como, dicho de un hombre homosexual.
Apenas en enero pasado, la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA) multó con 20 mil francos suizos, es decir, 395 mil pesos a la Federación Mexicana de Fútbol (FMF) por el grito “¡Eeeh…Puto!”, expresado por la afición nacional.
La sanción se dio porque el colectivo expresó la referida palabra durante el encuentro entre México y El Salvador realizado el 13 de noviembre de 2015 en el estadio Azteca, como parte de la Eliminatoria rumbo al mundial 2018 de Rusia. Previamente , luego de disputarse el encuentro de la Copa Mundial 2014, entre México y Brasil, la FIFA se pronunció por el “apoyo” brindado hacia el tricolor por los hinchas mexicanos.
“No podemos enviar un mensaje que le moleste a alguien”, Decio de María
Cobran relevancia las declaraciones hechas recientemente por Decio de Maria, mandamás de la FMF, ante medios de información nacionales, donde señala que “como familia, no podemos enviar un mensaje que le moleste a alguien”, pues organizaciones en favor de la diversidad sexual rechazan que no debe normalizarse la violencia, con el afán de brindar apoyo desde la tribuna.
Víctor Manuel Arreguín Rocha, catedrático en Equidad y Género de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP), enfatizó que la palabra puto es un insulto homofóbico, tanto que es similar a los que vertidos en otros países, donde persiste una ideología neonazi o de ultraderecha
“El sentido de la palabra es homofóbico a todas luces. Ya se incrustó tanto en nuestro lenguaje. Tiene esa carga homofóbica en la ciudadanía (…) Yo creo que solo a mediano plazo se podrá avanzar”, señaló.
El académico universitario sentenció que no puede ser visto como una aportación en el estadio, debido a que favorece la difusión de un insulto homofóbico.
Arreguín Rocha lamentó que no es cuestión de aplicar sanciones para desecharla de los estadios mexicanos, pues radica en la base de la educación fomentar un principio de respeto en la infancia, pues son los futuros ciudadanos, recalcó.
A su vez, -desde ese alguien que menciona Decio- Arely Torres Miranda, coordinadora del Área de Equidad de Género de la asociación civil, CODISSEG, sin rodeos aseveró la palabra puto tiene una referencia misógina y homofóbica.
Evaluó que la defensa de los usuarios de redes sociales al señalar que el mencionado término no es ofensivo, es una alerta de cómo se han naturalizado las palabras homofóbicas y discriminatorias en la sociedad.
“Por más que sea algo cultural o que se vea (…) como un uso y costumbre que tengamos, debemos irnos replanteando en esta cultura y esta obligación que tendríamos que tener como ciudadanía, al respeto y a la no discriminación”, señaló.
Por su parte y al igual que Torres Miranda, Paul Ibarra Collazo, presidente de la Red Diversificadores Sociales, asentó que el “tono de apoyo” es discriminatorio porque se lanza con un afán para denostar al oponente, y busca generar una carga negativa.
Con un historial fundamentado a lo largo de los años, el activista de la diversidad sexual estimó que “puto”, es la expresión homofóbica utilizada como “mote” en los planteles educativos para llevar a cabo bullying o acoso escolar.
“No podemos justificar en que es parte de la costumbre o se ha vuelto parte de una tradición en el estadio, así es como se legitima la violencia (…) tienen carga homofóbica que terminan por lesionar a las personas”, sentenció.
Palabras clave: concientización, respeto y normalización
De acuerdo a las organizaciones no gubernamentales (ONG) potosinas, el problema está enraizado cual roble frondoso ubicado en el bosque, como espina que se clava en la piel o cómo desmenuzar una partícula del elemento más complejo del mundo, sin embargo, consideran que solo desde la familia y los principios de la misma puede darse un cambio en la mentalidad del mexicano.
El compromiso personal para dejar de hacer lo que se hace, es la línea principal de acción; aunado a ello, las multas a estadios y a equipos de futbol se vuelven factibles en medio de la necesidad colectiva, además que las televisoras silencien con mute cada vez que el cancerbero lance lo que hace movilizar masas, llenar colosos y generar ganancias millonarias: un balón de fútbol.
Los activistas reconocen la complejidad para que los asistentes a un estadio de fútbol, comprendan y eviten utilizar la referida expresión como parte de la mística futbolística tradicional en México, no obstante, se debe seguir promoviendo el respeto y la no discriminación.





