La rebelión de los jueces contra el presidente egipcio Mohamed Morsi se concretó el domingo cuando la Suprema Corte se declaró en huelga indefinida el día en que iba a dar su fallo sobre la legitimidad de dos asambleas clave bajo control de los aliados del líder islamista.
Con la huelga de la Suprema Corte, la oposición convocó a una marcha para el martes hasta el palacio presidencial para llevar la más reciente crisis política del país a un nivel que no se ha visto en casi dos años de agitación desde que Hosni Mubarak fuera derrocado por una sublevación popular.
Al suspender sus labores, la corte se unió al tribunal de apelaciones y su corte hermana menor en un paro indefinido para protestar por lo que ven como una intromisión de Morsi en el sistema judicial. La mayoría de los jueces y fiscales en el país están en huelga desde hace una semana.
La última vez que hubo una huelga del sistema judicial en Egipto fue en 1919 cuando los jueces se unieron a la sublevación contra el gobierno colonial británico.
La Suprema Corte suspendió de manera indefinida sus labores en protesta por “presiones físicas y psicológicas” después que los partidarios del presidente islamista impidieron que los jueces entraran el domingo al tribunal para una sesión en la que se emitirían un fallo sobre la legitimidad de una asamblea constituyente dominada por islamistas.
La tensión comenzó cuando Morsi decretó el 22 de noviembre una serie de facultades que le dan inmunidad judicial a él y a un panel que tiene la tarea de redactar una nueva constitución.
La semana pasada, el panel dominado por islamistas realizó una sesión para votar por los 230 nuevos artículos constitucionales sin la participación de los integrantes liberales y cristianos. Su rápida aprobación hizo que el máximo tribunal anunciara que este domingo decidiría si disolvería la asamblea constituyente.





