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Miguel R. Valladares García

miércoles 28 de septiembre de 2022

El Jimny se pasa al lado oscuro (FOTOGALERÍA)

Una firma de tuning en Japón transformó el popular 4×4 de Suzuki en todo un vehículo para rebeldes

Agencias

Lanzada el año pasado, la nueva generación del Suzuki Jimny sigue siendo un 4×4 en miniatura, porque mide 3,65 metros de longitud y baja de 1.100 kilos, pero, gracias a sus dimensiones y ligereza y a una mecánica muy bien dotada para el campo, con tracción total y reductora, supera obstáculos que dejarían atascados a la mayoría de supuestos todoterrenos.

Wald International, la empresa de tuning y preparación especial de automotores, hizo en Japón de de este pequeño todoterreno un Black Bison Edition al que lo rudo le salta por todos los ángulos.

Para darle un nuevo aire de rinoceronte de bolsillo, mucho ayudaron las suspensiones de eje rígido del Jimny que le aportan gran recorrido y motricidad, además de la tracción 4×4 con reductora, más el control de descenso y una altura libre al suelo de 21 centímetros. El conjunto es casi imparable y capaz de superar la mayoría de posibles complicaciones. Además, su pequeña carrocería presenta unos ángulos de ataque notables que refuerzan sus calidades: 37 grados de entrada, 49 de salida y 28 el ventral.

Los expertos de Wald tomaron la versión Sierra del Jimny, la de mayor demanda, para la transformación. Al SUV ligero le dieron volumen en el cuerpo y para las ruedas y llantas un tamaño agresivo. La sensación de total fuerza se da con las unidades de lámpara LED de 4PC dispuestas en el parachoques delantero, los guardabarros sobre y el panel del parachoques trasero para el sótano de modificación exterior. La rejilla frontal dispone cubiertas de los faros. En la parte del techo, Wald desarrolló armazones de luces led.

La cubierta del motor lleva enormes entradas de aire y unos faros adicionales, que le dan un aire Salvaje. Los pasos de las ruedas fueron ampliados y los rines van a detalle a dos tonos, negro y rojo. El resultado de la transformación a un vistazo hace inevitable hallarle parecido con el excelso Clase G de Mercedes Benz.

El aporte es básicamente estético y muy resultón, pero aviva el deseo de que Suzuki traiga al mercado mexicano a este pequeño de grandes capacidades.

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