
Toledo, Ohio.- El impacto de la gran reestructuración de General Motors de este año se sentirá más allá de las cinco fábricas de Norteamérica que están destinadas a cerrar en los próximos meses. También están en riesgo miles de empleos de proveedores de autopartes y otros puestos relacionados con la industria.
Aunque GM espera que casi todos los obreros estadounidenses cuyos trabajos serán eliminados tengan la oportunidad de colocarse en fábricas que abren más puestos, no será el caso para muchos en la cadena de suministro que fabrican partes, conducen camiones y mantienen las plantas de General Motors en funcionamiento.
Para ellos, no existe una red de seguridad.
“No hay lugar al cual irse. No tienen ningún lugar a donde ir. Simplemente están sin trabajo”, dijo Dave Green, líder sindical cerca de Youngstown, en donde GM tiene planeado cerrar en marzo la fábrica que produce el auto compacto Chevrolet Cruze.
El contrato laboral de GM garantiza a sus trabajadores derechos de transferencia y dinero para reubicarse, pero eso no sucede con la amplia mayoría de los proveedores, incluso cuando los trabajadores tienen representación sindical.





