La Unión Europea (UE) estudia obligar a los fabricantes de automóviles a reducir las emisiones de CO2 de los nuevos de turismo y furgonetas en un 30 por ciento en 2030 con respecto a 2021.
La propuesta, presentada este miércoles por la Comisión Europea (CE), hace parte de una estrategia para acelerar la transición hacia los vehículos de emisiones bajas y nulas, como los eléctricos, lo que Bruselas considera esencial para mantener el liderazgo mundial de la industria automotriz europea.
“La industria automotriz de la UE corre el riesgo de perder su liderazgo tecnológico, en particular con respecto a los vehículos con emisiones cero, con Estados Unidos, Japón, Corea del Sur y China avanzando muy rápido en este segmento, que será de particular importancia para el crecimiento futuro”, advirtió el Ejecutivo comunitario.
China acaba de introducir cuotas obligatorias de vehículos de cero y bajas emisiones para los fabricantes a partir de 2019, mientras que California y otros nueve estados estadunidenses han establecido con éxito un instrumento normativo para mejorar la aceptación de vehículos con emisiones cero o bajas.
En ese contexto, las ventas de turismos europeos nuevos han pasado del 34 por ciento de las ventas mundiales en 2009 al 20 por ciento en la actualidad.
“Nuestra industria del automóvil se encuentra en un punto de inflexión”, sostuvo la comisaria europea de Mercado Interior e Industria, Elzbieta Bienkowska, en rueda de prensa.
“Para mantener su liderazgo a escala mundial, y por el bien del medio ambiente y de la salud pública, debe invertir en tecnologías nuevas y limpias”, argumentó.
La propuesta legislativa incluye un objetivo intermediario de 15 por ciento de reducción para 2025, una manera de forzar a la industria a empezar inmediatamente a invertir en la reconversión.
Bruselas reconoce que las inversiones necesarias en investigación y desarrollo conllevarán el aumento de los costos de producción y podrían reflejarse en los precios de los nuevos vehículos en un primer momento.
El incremento llegaría a mil euros (unos mil 160 dólres) para un automóvil y a 900 euros (unos mil 044 dólares) para una camioneta nuevos registrados en 2030, de acuerdo con su evaluación.
No obstante, el vicepresidente de la CE y responsable de la Unión de la Energía, Maros Sefcovic, espera que los fabricantes “cumplan con la promesa” que hicieron de ofrecer coches eléctricos a precios similares a los de combustión tradicional.
De todos modos, el Ejecutivo resalta que los costos adicionales serán “significativamente más bajos que los ahorros de combustible de los cuales los consumidores se beneficiarán durante la vida del vehículo”.
Se espera que los ahorros netos sean de aproximadamente 600 euros (unos 696 dólares) para un automóvil nuevo regular comprado en 2025 y de hasta mil 500 euros (unos mil 740 dólares) cuando se compren en 2030, teniendo en cuenta una vida útil de 15 años.
En el caso de las furgonetas, el ahorro podría ser de 2.3 mil euros (unos 2.7 mil dólares) para una adquirida en 2025 y de 3.8 mil euros (unos 4.4 mil dólares) para una de 2030, también al largo de una vida útil de 15 años.
Para terminar de convencer a los consumidores, Bruselas promete invertir 800 millones de euros en la infraestructura de recarga y otros 200 millones de euros (unos 232 millones de dólares) en el desarrollo de baterías de alta calidad.
Por su parte, los fabricantes se beneficiarán de un sistema de créditos baratos para facilitar las inversiones imprescindibles para la reconversión de una industria que responde actualmente por una carta parte del total de emisiones europeas de gases de efecto invernadero.
“El conjunto de propuestas presentado hoy crea las condiciones necesarias para que los fabricantes europeos lleven la delantera en la transición energética mundial en lugar de seguir a otros”, defendió Sefcovic.
“Les incitará a fabricar los mejores turismos, los más limpios y competitivos, y esto a su vez les ayudará a recuperar la confianza de los consumidores”, añadió.
La propuesta legislativa será ahora analizada por los gobiernos de los Veintiocho como parte de la estrategia para cumplir con el compromiso de la UE en el marco del Acuerdo de París sobre el cambio climático: reducir en 40 por ciento las emisiones totales de CO2 de cara a 2030.





