La coalición de gobierno de Australia se encuentra en la determinación del número de refugiados de Medio Oriente que podría recibir, en especial de cristianos y otras minorías que sufren el flagelo de la persecución en esa región.
La cifra de refugiados está en polémica entre la oposición y el gobierno del primer ministro Tony Abbot, quien se encuentra en comunicación con Naciones Unidas para la determinación de la cifra más adecuada, señaló la Australian Broadcasting Corporation (ABC).
A la fecha el gobierno de este país de Asia Pacífico tiene fijada la cuota de 13 mil 750 refugiados, que la actual crisis de migrantes de Medio Oriente ha obligado a revisar.
La oposición laborista demanda que sean al menos 10 mil lugares los que se aumenten a la cifra actual, mientras Los Verdes exigen que sean 20 mil.
El número definitivo saldrá de las consultas que el ministro australiano de Inmigración, Peter Dutton, realiza con la agencia de Naciones Unidas especializada en refugiados y otros organismos que tratan de manejar la actual situación.
Pero detrás de esa determinación se encuentra la casi unanimidad de varios ministros de que el refugio sea otorgado a minorías cristianas provenientes de Medio Oriente, excluyendo a los musulmanes.
El ministros de Comunicaciones, Malcolm Turnbull, señaló que debe aceptarse las peticiones de los sirios cristianos, mientras la canciller Julie Bishop se pronuncia por minorías como los yazidies.
Para fundamentar su petición Turnbull explicó que los cristianos en Siria han vivido por siglos en esa región, literalmente desde los tiempos de Cristo, pero sus espacios se han angostado debido al creciente sectarismo en el área.
Eric Abetz, líder del Senado australiano, apoyó esa posición con el señalamiento de que los cristianos son el grupo más perseguido en el mundo, de manera especial en Medio Oriente, por lo que deben de tener prioridad.
Por su parte Bishop dijo en declaraciones de radio que las minorías cristianas serían perseguidas en Siria aún si el actual conflicto terminara, y no tienen casa a donde regresar.
En esa situación se encuentran los maronitas, yazidis, drusos y otros que viven en Siria e Irak.
Pero Paul Power, jefe del Consejo de Refugiados advirtió que centrar la ayuda en los cristianos sería dañino, pues crearía un argumento para perseguirlos, al señalar que Occidente no se preocupa de los musulmanes y otras minorías.
Fuentes parlamentarias dijeron a ABC que en todo caso, el mensaje que se manda al primer ministro Abbott es claro: «no más musulmanes».





