ATENAS.— El gobierno griego, que ya sufre problemas de liquidez, enfrentaba el lunes nueva disidencia interna, mientras continúan las conversaciones intensas sobre el programa de rescate al acercarse un plazo clave de la deuda soberana.
La disidencia dentro del gobernante partido Syriza ocurre después que no cumplió con la promesa de llegar a un acuerdo con los prestamistas internacionales durante el fin de semana.
El próximo reembolso de los préstamos que ha recibido Grecia se cumple el viernes y Atenas no puede pagar. El gobierno trataba el lunes de calmar una disputa interna y retiró a su candidata para ser la próxima representante ante el Fondo Monetario Internacional, después que casi un tercio del bloque parlamentario de Syriza exigió que se cancelara esa designación.
La negociadora del paquete de rescate y exempleada del Banco Mundial Elena Panaritis dijo en un comunicado que «no podía aceptar el nombramiento» de negociadora griega del préstamo de rescate debido a la oposición interna en Syriza, un partido de izquierdas.
El primer ministro, Alexis Tsipras, tiene problemas para llegar a un acuerdo con los acreedores para recibir los próximos tramos del préstamo de rescate, sin los cuales no puede hacer los reembolsos de la deuda que le debe este mes al FMI, a partir del viernes.
Tsipras también enfrenta la oposición dentro de su propio partido a un acuerdo que prolongaría las medidas de austeridad presupuestaria, como lo exigen los prestamistas.
En una carta al gobierno, 44 de los 149 legisladores de Syriza dijeron que Panaritis era una «representante destacada de las políticas de rescate», que a su juicio no han hecho más que empeorar la situación en Grecia.
Los prestamistas del programa de rescate de Grecia —otros países de la eurozona y el FMI— argumentan que Atenas necesita aplicar más medidas de reducción de costos para hacer más sostenible la economía griega. Las reformas incluyen elevar el impuesto a la venta, una nueva ronda de reformas a las pensiones y más recortes a las regulaciones de protección del empleo.
Atenas insiste en que ha proporcionado una alternativa viable a las propuestas de los acreedores, pues se ha comprometido a elevar el impuesto sobre la venta, reducir las jubilaciones anticipadas e imponer nuevos impuestos a los beneficios de las grandes empresas y las apuestas por internet.
Sin embargo, el gobierno no logró materializar su promesa de alcanzar un acuerdo para el domingo.





