
CUERNAVACA, Mor.- En Amilcingo, Morelos, la herencia zapatista y la resistencia de los pueblos indígenas por preservar sus raíces se percibe en las preocupaciones de sus habitantes.
Uno de ellos es el profesor Jorge Velázquez, egresado de la escuela normal de Tenería, Estado de México, y quien, tras el asesinato del activista Samir Flores comienza a convertirse en una voz para su gente.
“El profe”, cómo es conocido, también es escuchado por el pueblo por su capacidad de convocatoria y facilidad de palabra y ha tomado un lugar visible en la exigencia de justicia por el homicidio de su amigo Samir y por el “NO a la termoeléctrica de Huexca”.
Y aunque el normalista afirma que la comunidad no tiene liderazgos, este hombre de 37 años se ha mostrado ante los medios de comunicación para dar a conocer las acciones emprendidas por los inconformes con el Plan Integral Morelos (PIM).
De estirpe bronce y serio, Jorge suelta su dolor; convencido señala que Samir vive: “Lo tenemos presente hoy y mañana”. Para él y la mayoría de esta localidad -de aproximadamente 3 mil 500 habitantes-, el gobierno es responsable de la muerte de su compañero. Ante ello, dice con firmeza, que Samir murió para el Estado, pero no para su pueblo.
Con huaraches, pants y un suéter de jerga, el también maestro por la Universidad Pedagógica de Nacional (UPN) cree en las autonomías y en la autosuficiencia de esta localidad, donde por usos y costumbres se decide en asamblea todo lo que la gente quiere hacer. “La asamblea determina, Samir era parte de la asamblea, yo soy parte, todos los compañeros. Todos tienen voz y votos”.
Los embates de las autoridades han marcado su vida y la forma de pensar de sus vecinos. Afirma que abrazó la lucha en contra de las injusticias desde niño, pues aquí lo combativo se trae en la sangre.





