Del Metro Cuatro Caminos, en Naucalpan, hasta el municipio de Huehuetoca, por Periférico Norte y su continuación la autopista México-Querétaro, son más de 60 kilómetros de miedo. El largo derrotero es uno de los corredores del terror para usuarios del transporte público en esta región del Valle de México.
La vialidad es la columna vertebral que comunica a varios municipios de la región y por ella circulan al día más de 250 mil vehículos, muchos de ellos del transporte público. «Ya no nada más asaltan, ahora hieren al pasajero o al chofer», relata el conductor de un autobús del transporte público que cubre la ruta del Cuatro Caminos a Huehuetoca, quien pidió el anonimato.
La autopista México-Querétaro tiene un negro historial de asaltos. En abril de 2011, dos delincuentes tomaron como rehén a un bebé de ocho meses. «Entreguen todo lo que traigan o el niño se muere», amenazó uno de los sujetos y apuntó con el arma blanca al cuerpo del menor, cuya madre quedó atónita. Los hechos ocurrieron en un autobús, a la altura de San Sebastián, Teoloyucan, dirección Naucalpan.
En otro caso, un payasito que se subió en Cuautitlán Izcalli a una unidad del transporte público, en la misma autopista, asaltó a los pasajeros, quienes no pudieron describirlo por el maquillaje en su rostro.
José Antonio Álvarez León, profesor de carrera de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán, de la UNAM, desarrolla un proyecto que aborda la violencia en el transporte público, particularmente en lo que llama «El corredor del terror», de Ecatepec a Naucalpan, recorrido que se realiza en su mayor parte por la vía López Portillo y Periférico Norte.





