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Miguel R. Valladares García

martes 28 de abril de 2026

Y sí… la tercera fue la vencida para Andrés Manuel

Persistente, el abanderado de Morena pretende transformar al país

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México.- A la tercera va la vencida. El izquierdista Andrés Manuel López Obrador, un viejo conocido de la política mexicana, ha convencido a los mexicanos para convertirse en presidente con su promesa de impulsar una profunda transformación del país que acabe con sus males: la corrupción y la desigualdad.

No pudo ser ni en las presidenciales de 2006 ni tampoco en las de 2012, pero la situación de violencia y sensación de impunidad que se viven en el país han sido el caldo de cultivo para la tan ansiada victoria que López Obrador (Macuspana, Tabasco, 1953) ha venido buscando los últimos 12 años.

Nadie despierta en México tantas esperanzas y temores como él, quien con su discurso populista ha sabido conectar con una población harta de escándalos de corrupción, de cifras de violencia sin precedentes y de unos altos niveles de desigualdad, con cerca de la mitad de los ciudadanos viviendo en condiciones de pobreza.

Pero tan contundentes son sus posturas en contra de los males que azotan a México como difusas sus propuestas para solucionarlos, que suelen basarse en grandes eslóganes y críticas hacia el “establishment” mexicano, al que llama “la mafia del poder”.

Conocido como AMLO por sus siglas, ha prometido que su llegada a la Presidencia será la cuarta revolución en el país, tras la independencia, las reformas liberales del siglo XIX y la Revolución mexicana.

Eso sí, esa gran transformación que promete a partir de que asuma la Presidencia el 1 de diciembre será la primera en la que “no se derramará sangre”, ha sostenido en varias de sus intervenciones.

Promete combatir la corrupción “dando ejemplo”, cambiar la política de seguridad, revisar la construcción del Nuevo Aeropuerto de Ciudad de México y frenar la reforma energética impulsada por el presidente Enrique Peña Nieto, que abrió la explotación de hidrocarburos al sector privado.

Pero su intento de llegar al máximo de votantes posibles lo llevó a formar una peculiar coalición con los evangélicos del partido Encuentro Social, lo que explica que siempre evite hablar de matrimonio homosexual o de aborto.

Sea como sea, López Obrador ya ha hecho historia al convertirse en el primer presidente izquierdista de México en décadas y haber superado a los dos grandes partidos que se han repartido el poder del país en los últimos 20 años, el PRI y el PAN.

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