El Papa Francisco designó hoy a Rodrigo Aguilar Martínez, hasta ahora responsable de la diócesis de Tehuacán, como nuevo obispo de San Cristóbal de las Casas en Chiapas, al sur de México.
Este mismo día, el pontífice aceptó la renuncia a ese mismo puesto presentada por Felipe Arizmendi Esquivel luego que alcanzó la edad de jubilación obligatoria para los prelados, establecida en 75 años por la ley fundamental de la Iglesia Católica (el Código de Derecho Canónico).
Según informó la sala de prensa del Vaticano, Aguilar Martínez nació el 13 de marzo de 1952 en el Valle Santiago, diócesis de Irapuato (Guanajuato). Cumplió sus estudios eclesiásticos en el Seminario de Morelia.
Ordenado sacerdote el 25 de julio de 1975 por la arquidiócesis de la capital michoacana, obtuvo después la licenciatura en Ciencias de la Educación en la Pontificia Universidad Salesiana de Roma.
Durante su ministerio sacerdotal cubrió los siguientes puestos: secretario del arzobispo de Morelia, formador en el seminario, secretario del Consejo Presbiterial, rector del Santuario de San José, director espiritual de los seminaristas y asistente de “Encuentros Matrimoniales”.
Nombrado primer obispo de Matehuala el 28 de mayo de 1997, recibió la ordenación episcopal el 31 de julio. El 28 de enero de 2006 fue designado obispo de Tehuacán, en el Estado de Puebla, por el Papa Benedicto XVI.
En el seno de la Conferencia del Episcopado Mexicano se desempeña como presidente de la Comisión de Familia, Vida, Jóvenes y Laicos.
Obispo Felipe Arizmendi se despide
El 4 de enero del 2018, el obispo Felipe Arizmendi Esquivel regresará a la diócesis de Toluca.
En la Declaración ante la sucesión episcopal en la Diócesis de San Cristóbal de las Casas, Arizmendi Esquivel dio a conocer que el Papa Francisco «aceptó bondadosamente en este día mi renuncia como obispo de San Cristóbal de las Casas, que le presenté el 1 de mayo de 2015, cuando cumplí 75 de edad, como indican las normas de la Iglesia».
Este 3 de noviembre, el Papa designó al obispo de Tehuacán, Rodrigo Aguilar Martínez, como obispo de San Cristóbal de las Casas, quien inició «aquí su ministerio episcopal el 3 de enero de 2018».
Llamó a los fieles de la diócesis a que se preparen para el arribo del obispo Aguilar Martínez y «desde hoy les invitamos a su recepción».
En el escrito Arizmendi Esquivel dio «gracias a Dios y a la comunidad católica por los casi 27 años de servicio episcopal en Chiapas: Un poco más de 9 años en Tapachula, a donde llegué el 7 de marzo de 1991, y 17 años y medio en San Cristóbal de las Casas, desde el 1 de mayo de 2000 hasta la fecha».
Desde hace 17 años, «he procurado mantenerme fiel a lo que dije el día de mi llegada a San Cristóbal: No vengo a competir, ni a destruir, sino a complementar», expuso.
Reveló que nunca quiso competir con su antecesor, Samuel Ruiz García (1924-2011), quien «abrió caminos que habían sido inspirados por el Espíritu Santo en el Concilio Vaticano II».
Ruiz García «luchó arduamente, con persecuciones, por la defensa y la dignidad de los pueblos originarios, para que se respetaran sus derechos. Promovió la paz, siempre con el cimiento de la verdad y la justicia. No se debe perder su herencia pastoral».
Desde su nombramiento como obispo de la diócesis de San Cristóbal de las Casas, no llegó a destruir el proceso que llevaba la diócesis bajo la responsabilidad de Ruiz García, «como muchos temían o esperaban».
A su llegada ratificó el III Sínodo Diocesano, aprobado poco tiempo antes por mi antecesor».
Además «me esforcé para que todos continuáramos el camino de ser una Iglesia autóctona, liberadora, evangelizadora, servidora, en comunión y bajo la guía del Espíritu Santo, en opción preferencial por los pobres. Esto lo plasmamos en el Plan Diocesano de Pastoral».
Su servicio fue completar la atención pastoral «a lo que los signos de los tiempos fueran indicando, y que son retos actuales para la diócesis, como la migración, interna y externa, las traducciones bíblicas y litúrgicas a los idiomas indígenas, la consolidación del diaconado permanente»
El obispo originario de Zinacantepec, Estado de México, pidió perdón por sus «deficiencias» y dijo que «llevaré siempre en mi corazón a estas dos amadas diócesis de Chiapas, (Tapachula y San Cristóbal) cada cual con su historia y sus realidades tan diferentes».





