Este año se han registrado 323 homicidios relacionados con la delincuencia organizada en Acapulco / Foto: Archivo
CHILPANCINGO, Gro. (EL UNIVERSAL).- La ola de violencia que azota al puerto de Acapulco dejó cinco ejecutados en las últimas 24 horas, con lo que el número de homicidios relacionados con la delincuencia organizada ascendió a 323 en lo que va de este año.
La tarde de este viernes, dos jóvenes fueron arrojados sobre la avenida México, de la colonia Bella Vista, uno de ellos, con el cuerpo desmembrado y su cabeza desollada, mientras que el otro presentaba varios impactos de bala de grueso calibre. Ambos fueron encontrados envueltos en una lona.
Además, un taxista de aproximadamente 30 años fue ejecutado a balazos por presuntos sicarios del crimen organizado, en el lugar denominado Galerías Acapulco —antes la Gran Plaza—, en plena costera Miguel Alemán, donde algunos taxistas hacen sitio para esperar pasaje.
Otro joven que se dedicaba a lavar vehículos fue asesinado a balazos bajo el puente del río del Camarón, de la costera Miguel Alemán, hasta donde se presume que trató de protegerse de sus victimarios.
Durante las indagatorias, personal del Ministerio Público del Fuero Común del Sector Central localizó en la escena al menos tres casquillos percutidos calibre 9 milímetros.
Al término de las actuaciones, el cadáver fue enviado al Servicio Médico Forense (Semefo) para la práctica de la necropsia de ley.
En tanto, en Las Cruces —antes poblado y ahora colonia de Acapulco—, ubicada fuera de la zona turística, un hombre identificado como Jesús Luna Ramírez, fue acribillado a balazos de R-15, cuando compraba en una tienda ubicada en el bulevar Vicente Guerrero.
Autoridades ministeriales, policiacas y militares acudieron a los lugares de las ejecuciones para iniciar las investigaciones correspondientes.
Especialistas en seguridad señalan que la estrategia de seguridad en Acapulco ha fracasado en los siete meses que lleva la administración del perredista Evodio Velázquez Aguirre.
Una de las jornadas más violentas ocurrió entre el Domingo de Ramos y el Sábado de Gloria, cuando murieron 38 personas.
La violencia escaló a pesar del llamado que hizo el arzobispo de Acapulco, Carlos Garfias Merlos, a los grupos delincuenciales para hacer una tregua, ante la temporada de vacaciones de Semana Santa.





