Wall Street cerró este miércoles con fuertes ganancias / Foto: AP
NUEVA YORK (EFE).- Wall Street decidió hoy que no iba a ir con los perdedores y los inversores dejaron de temer al ya presidente electo de EE.UU., Donald Trump, para abrazar sus bondades y de paso sacar tajada.
Tras meses de apostarlo todo al azul demócrata de Hillary Clinton por la estabilidad que la ex secretaria de Estado podía aportar al sector, los inversores se cambiaron rápidamente la chaqueta una vez vistos los resultados.
Wall Street cerró este miércoles con unas fuertes ganancias que incluso llevaron al Dow Jones, su principal indicador, a acariciar un nuevo récord histórico.
Y todo ello solo horas después de que los primeros recuentos llevaran al Dow Jones a caer más de un 4 % en el mercado de futuros por el escenario cada vez más claro, Estado a Estado, de que el magnate neoyorquino iba a ser el próximo presidente.
Para muchos analistas, los inversores se relajaron ante la perspectiva de un Trump presidente al escuchar anoche su discurso más moderado y conciliador nada más proclamarse ganador, un tono que habría levantado los ánimos en los mercados financieros y llenado de optimismo a Wall Street.
Sin embargo, se mantiene la preocupación e incertidumbre por sus políticas económicas y por la política monetaria que imponga en la Reserva Federal (Fed, banco central).
Trump ha dicho que EE.UU. va a llegar a acuerdos justos con todos y ha apelado a las inversiones, pero en los mercados financieros siguen preocupando las declaraciones proteccionistas y populistas del político republicano en la campaña electoral, que podrían crear confrontaciones comerciales con otras regiones.
Según un análisis del grupo Bank of America Merrill Lynch el resultado de las elecciones «crea incertidumbre elevada» a corto plazo por las políticas que pueda implementar la futura Administración de Donald Trump.
Y, a largo plazo, la firma recordó las consecuencias de propuestas como la revisión de tratados comerciales o de tarifas arancelarias, las restricciones migratorias o el aumento de la inversión en obras de infraestructura.
«Si se aplican completamente, creemos que estas medidas pueden tener un dramático impacto en la economía de Estados Unidos», advierte el grupo Bank of America Merrill Lynch.





