Campeche.- El maíz, el chile y el frijol han sido los pilares de la gastronomía mexicana a lo largo de 500 años de historia y para Campeche, en específico, fue uno de los argumentos para su nominación como Patrimonio Cultural.
Lo anterior de acuerdo con Socorro Rodríguez Ruiz, Investigadora del Patrimonio Cultural Intangible de Campeche de la Secretaria de Cultura del estado.
«Maíz chile y frijol, con sus transformaciones y variantes, son los tres portadores de nuestra esencia cultural. Son elementos que atraviesan toda nuestra gastronomía nacional», explicó.
Durante la conferencia «Campeche… 500 años de sabores y saberes: Breve acercamiento», realizada en el Baluarte de San Francisco, Rodríguez Ruiz recordó que estos tres elementos «fueron el argumento para darle a nuestra cocina la nominación de patrimonio cultural por la Unesco».
Con más de 60 culturas, Campeche se destaca por contar con una gastronomía mestiza, «fue hecha de las buenas mesas que se fueron sumando, desde la vasca, andaluza, negra y hasta árabe».
Sin embargo, pese a la conquista española y el inicio de las rutas comerciales entre Asia, América y Europa, el maíz, el chile y el frijol se mantuvieron como base, «y hasta la fecha, no faltarán nunca en la mesa».
Por ello, la antropóloga resalta el sabor de esta mezcla y fusión que posee la comida campechana, que a su vez, es única gracias a la generosa y abundante flora y fauna que posee el estado.
«Lo que hace a nuestra comida, un plato fuerte que se cocina aparte», destacó, «así qué hay que saborear poco a poco para poder disfrutar cada una de sus delicias y creaciones».
Rodriguez Ruiz ofreció esta charla como parte de las actividades del Festival Convite 2017 Expo Gourmet Campeche, que celebra su segunda edición y que busca darle mayor proyección a la gastronomía campechana.
«Nuestra gastronomía fusionó elementos que la transformaron hasta llegar a una diversidad impresionante que además de alimentar al cuerpo, alimenta el alma».
Entre las muchas tradiciones del estado, están los platillos rituales que se ofrendan a «los dioses, alushes y a los ancestros, familiares y amigos que ya descansan».
«Nuestra cultura y gastronomía mexicana son Patrimonio Cultural vivo que se ha transmitido de una generación a otra y se ha enriquecido a través de los años», resaltó.





