Los Ángeles.- Tom Hardy estrenó recientemente en HBO “Taboo”, donde encarna a James Keziah Delaney, el último personaje trágico, marcado por la violencia, de su carrera. Un rol que podríamos sumar a los de Tommy Conlon (‘Warrior’), Bane (‘El Caballero Oscuro: La leyenda renace’), Max Rockatansky (‘Mad Max: Furia en la carretera’) o John Fitzgerald (El renacido), y que demuestra que hay un estrecho vínculo entre el actor y la representación de la violencia en el cine.
Cree que su pasado en los suburbios de Londres y una juventud generosa en flirteos con la delincuencia le han otorgado esa imagen de villano o criminal perfecto para la pequeña o gran pantalla.
“Son los suburbios. Esta vida es tan privilegiada, tranquila y muy aburrida que te aportan el deseo instintivo de cargártelo todo”.
Rrecuerda que “a los 15 años me detuvieron por conducción peligrosa cuando llevaba un Mercedes robado. Y por si fuese poco, en el coche había una pistola”.
Tom Hardy lamenta que: “Vivía colocándome en situaciones de peligro constantemente, era una especie de autoflagelación”. Y concluye: “Me gustaría mucho decir que ya lo he superado, pero la violencia se siente atraída por mí. Y por eso me dan personajes peligrosos, criminales, villanos y personajes desgraciados”.
El actor británico es uno de los nombres que suenan con fuerza para sustituir a Daniel Craig y ser el próximo James Bond en el cine.





