Científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollaron un estudio para determinar, entre otras vertientes, los genes que pueden estar involucrados en el autismo, ya que la frecuencia de éste y los padecimientos de su espectro han aumentado en las últimas décadas.
En el marco del Día Mundial de Concientización sobre el Autismo, la investigadora Amalia Guadalupe Gómez Cotero, adscrita al Centro Interdisciplinario de Ciencias de la Salud (CICS), unidad Santo Tomás, dijo que se estima que en México padecen el trastorno uno de cada 300 niños.
Ante ese dato, expuesto en el Primer Estudio de Prevalencia del Autismo, elaborado por la Clínica Mexicana de Autismo y Alteraciones del Desarrollo (Clima), la científica desarrolló su trabajo, con el apoyo de la Université François-Rabelais de Tours, Francia.
En un comunicado, dijo que se trata de una investigación de tipo genómica multiinstitucional, cuyo objetivo es crear una base clínica del material biológico de sujetos diagnosticados con autismo.
En el estudio participaron 40 niños de entre seis y 18 años de edad diagnosticados con autismo, seleccionados en hospitales y clínicas de la ciudad de México y de diversas entidades del país.
Señaló que, de acuerdo con estudios previos y en contraste con los resultados obtenidos en esta muestra, el Síndrome del X Frágil es más frecuente en varones, ya que las mujeres poseen dos cromosomas X y de alguna manera pueden llegar a equilibrar la anomalía de uno de ellos con la reproducción del otro.
La importancia de realizar este tipo de investigaciones, dijo la especialista del IPN, radica en que entre más tempranamente se diagnostique la enfermedad, los individuos tienen mejores pronósticos; por ello exhortó a los padres de familia a estar atentos ante la sintomatología.
“Los principales síntomas del autismo son los problemas de interacción social y comunicación verbal y no verbal, rutinas e intereses obsesivos o repetitivos, la falta de comunicación visual y algunos estereotipos, como el aleteo de manos.
Agregó que es común que este tipo de pacientes no haga contacto visual y no reaccionen ante la demostración de afecto, porque desde el nacimiento hay una separación corporal con su madre, lo cual impide establecer vínculos.
“El diagnóstico se dificulta por no contar con instrumentos precisos o marcadores genéticos, por ello parte del proyecto de investigación se enfoca a la detección de mutaciones genéticas”, expresó.





