
Cada vez con mayor frecuencia vemos a niños más pequeños y hasta bebés necesitando frenéticamente la pantalla de una tablet o de un móvil para estar “calmados”.
PODER HIPNÓTICO
Se dice que la nueva generación nace con esta “habilidad”’ asombrosa para aprender a manejar rápidamente las nuevas tecnologías.
El problema es que éstas ejercen un poder casi hipnótico.
DEPENDENCIA
Su atractivo les lleva a una dependencia cada vez mayor.
Hasta que la dependencia se transforma en adicción
Te explicamos cómo ayudar a un niño con adicción a la tablet o el móvil.
AYUDA
Es verdad que en ciertos momentos puede ser de gran ayuda darles a los hijos pequeños un dispositivo móvil para que se entretengan en una sala de espera, en una reunión de adultos o simplemente mientras mamá prepara la comida.
NECESIDAD
El problema es que de ahí a que esto se convierta en una necesidad casi permanente para que ellos estén contentos, hay solo un paso.
Cada vez empiezan a pedirlo más y más y si no se les entrega pueden mostrarse realmente alterados siendo incapaces de entretenerse con nada más.
DETECCIÓN
Hay padres que no logran detectar estas situaciones a tiempo, ya que por desgracia están inmersos en su propia adicción a las pantallas y porque es una forma de tener a sus hijos contentos y entretenidos.
CONDUCTAS
Algunas conductas que nos hacen saber que es momento de frenar la situación:
MALHUMORADOS
Se muestran malhumorados e irritables cuando no tienen un dispositivo móvil y se calman mágicamente cuando llega a sus manos.
ALTERACIÓN DE ACTIVIDADES
Algunas actividades cotidianas se ven alteradas como la hora de comer o acostarse debido a su necesidad de jugar con ellos.
MIENTEN
Buscan cualquier momento para tomar el dispositivo sin ser vistos y pueden llegar a mentir si se les pregunta si lo han usado.
AISLAMIENTO
Dejan de disfrutar actividades que antes les gustaban mucho como pintar, hacer manualidades, juegos al aire libre, etc; y todo el tiempo añoran que se les permita jugar con el móvil o la tablet.
PÉRDIDA DE INTERÉS
Se dejan de interesar en jugar o socializar con otros niños en momentos en que podrían hacerlo, pidiendo jugar con su pantalla.





