Fundador:
Miguel R. Valladares García

lunes 30 de noviembre de 2020

Transporte de la edad de piedra

[gview file=»https://fotos.pulsoslp.mx/wp-content/uploads/2018/12/B04.pdf»]     No es una exageración: la plataforma Uber, con leyes a favor o sin ellas, ha rebasado a las autoridades en la […]

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No es una exageración: la plataforma Uber, con leyes a favor o sin ellas, ha rebasado a las autoridades en la consideración pública de eficiencia y controles de conductores y vehículos. Y no es con inspectores violentos como se resuelve un problema de obsolescencia.

Aún si hubiera sido un conductor de la plataforma Uber operando en rebeldía, la persecución y golpiza de un hombre por parte de inspectores de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes el pasado viernes es un episodio bochornoso para la autoridad. Fue un espectáculo grotesco el de los servidores públicos tundiendo a patadas al detenido una vez ya sometido.

El titular de SCT reconoció que sus subordinados no atendieron el protocolo debido en ese evento.

De las dimensiones del escándalo y el repudio puede hablar la celeridad con la que la Comisión Estatal de Derechos Humanos emitió un comunicado reprobando el uso de esa violencia, así como el uso de vehículos sin identificación en el “operativo”. Si por la calle puede haber funcionarios no identificados y con facultades para cerrarle el camino a un conductor de esa manera, cualquiera puede pensar que se trata de secuestradores, asaltantes o mafiosos.

De cómo se llegó a esta situación, buena parte de la responsabilidad la tienen los legisladores. En este país lejos de hacer leyes para dar orden al futuro y rumbo cierto al cambio, se legisla en el vano intento de mantener privilegios, malas prácticas y obsolescencias; quieren detener el tiempo. Prefirieron apuntalar un cada vez más naftalinizado esquema de concesiones de taxis que abrirse a un futuro que ya está aquí, con leyes o sin ellas. Lo mismo hacen con los camiones urbanos. Las leyes responden a la presión de los intereses de siempre. Cuando mucho, le dieron una revolcada en aparente modernidad.

La plataforma Uber sigue atrayendo tanto conductores como a usuarios, en San Luis y en otras partes del mundo. La razón es muy simple: para los primeros es conseguir un trabajo con horario a su entera decisión, y para los usuarios, la disponibilidad del servicio con la comodidad de una app, la certeza de los datos del vehículo y el conductor.

Muy vivos, hay sujetos que dicen ser de Uber y no lo son. No se inscriben en el padrón de la SCT y recogen pasaje fuera de la aplicación, lo que también es riesgoso para los pasajeros. Andan en las calles a la caza de pasajeros, se presentan, hacen el servicio y cobran en efectivo; no pertenecen a Uber en realidad, son piratas-piratas y un dolor de cabeza para SCT.

La pasada legislatura no quiso entrar de fondo y todo se fue en gritos, baladronadas, amenazas e intercambios de insultos entre taxistas y diputados, para sacar una ley que pretendió pero no pudo. No quisieron los legisladores, ni la autoridad enterarse que el esquema concesionado de siempre quedó obsoleto frente a las plataformas. La autoridad misma y todo su aparato de registros e inspecciones de control quedan rabones en eficiencia ante las bases de datos y aplicación de una plataforma.

Para Uber es rápido dar con un conductor porque tiene todos sus datos y lo rastrea; con los taxis no pasa lo mismo. La diferencia es tecnológica y de libre mercado: el que quiera entrar a Uber lo hace y se atiene a las reglas de la plataforma, o lo sacan. Si se ha extendido por el mundo es porque tiene mercado.

Con el régimen concesionado no pasa lo mismo; el teléfono de quejas no disuade ni genera respeto. El usuario no sabe ni quién lo lleva. Por mucho que se esmere, la SCT no logra que las unidades de los taxistas tengan el nivel de limpieza ni comodidad de los autos de plataforma. Ni siquiera porque obligó a cambiar modelos se uniforman todos con el mismo nivel.

Encima de eso, en su pretensión de fijar controles opera con un equipo de inspección muy poco profesional, la cosa no podía ir sino a peor persiguiendo a supuestos conductores fuera de la ley con manejo temerario, cerrando el paso y “echando lámina”. Y como observó la CEDH, con autos sin identificación. Son los inspectores que se tienen, porque además no goza de presupuestos holgados ni personal adecuado.

Alguna cosa de fondo tendrán que hacer con el tema los legisladores, pero viendo al futuro, no al pasado. Hacer que el gobierno invierta en tecnología, si no quiere seguir viéndose rebasado en la consideración del público por una empresa foránea. Tiene más control Uber de sus conductores que nuestras autoridades del taxismo.

Absurdo que se defienda el anquilosado régimen concesionado como la única opción cuando la realidad entrega una lección simple: que sea conductor de alquiler quien quiera y tenga la capacidad para cumplir los requisitos y competir. Que los interesados trabajen por sí mismos para mantener una buena puntuación, pues en cada viaje el usuario evalúa.

Se quedarán prestando el servicio los que se dediquen a ello en serio. Sirve que se acaban la alegadera de fraudes y las acusaciones de favoritismo cada que hay reparto de concesiones.

Lo que menos necesita San Luis son episodios de prepotencia cavernaria de servidores públicos en las calles.

 

ROLLOS SUELTOS

SE LA NEGARON. Grupo Constructor La Vista, por ejemplo solicitó en 2006 la factibilidad de agua potable para mil 400 tomas y drenaje. Le fue negada porque no se encontró disponibilidad de otorgar los servicios, según el oficio del entonces director, Francisco Muñiz Pereyra.

REINTENTO. Luego, en septiembre de 2011, el Cabildo recibió un documento en el que dictaminan una nueva negativa a 1,182 tomas para residencias en Gran Peñón.

MÁS QUE EL ALZA. Y desde luego, esto genera un criterio en el sentido de que muy por arriba de conseguir un alza en las tarifas de agua potable, lo urgente es detectar los fraccionamientos a los que se facilitó construir sin cumplir las factibilidades.

¿LE DAN LA VUELTA? La iniciativa del Presupuesto de Egresos del ejercicio fiscal de 2019 enviada al Congreso del Estado, según como aparece publicada en la Gaceta Parlamentaria del Poder Legislativo el 29 de noviembre de 2018, no tiene el desglose de las remuneraciones que recibirán los 27 integrantes del Poder Legislativo. La omisión deja a cubierto conceptos de los ingresos que recibirán los legisladores para el próximo año.

LE FALTA DETALLE. La Ley Reglamentaria de los artículos 75 y 127 de la Constitución del Estado, que se refiere a las remuneraciones de los servidores públicos dispone en el artículo 22 que los pagos deberán expresarse en forma detallada expresando el destino de cada una de las partidas asignadas y que deben tener la máxima publicidad.

NO MÁS QUE AMLO. La norma establece que ninguna remuneración será superior al monto máximo autorizado en el presupuesto estatal para el gobernador del Estado, y la remuneración de éste, a su vez, no será mayor que la del Presidente de la República. Esto es 1 millón 296 mil pesos anuales. No vaya a ser y el secretismo sea para ganar.

 

LA TIRA DE LAS NETAS

 

LA MEDIANÍA INDESEABLE

“Deberían de quitar el retrato del presidente Juárez de la Suprema Corte de Justicia, porque Juárez decía que el funcionario tenía que aprender a vivir en la justa medianía. ¿Entonces para qué tienen a Juárez ahí?”.

Andrés Manuel López Obrador, presidente de México, respecto del fallo de la CCJN que suspendió la Ley de Remuneraciones de los Servidores Públicos que pone como tope para el sector público el sueldo del jefe del Ejecutivo federal (8/XII).

 

DE FUGAS Y DEDAZOS

“Hay ideas que acaricias. Ronronean junto a ti. Luego escapan hacia el tejado más próximo”.

Leticia Bonifaz, el tuit de la ex consejera jurídica del Gobierno de la CDMX, cercana a Marcelo Ebrard, tras quedar fuera de la terna para la Suprema Corte de Justicia de la Nación que presentó AMLO. Era una de las propuestas más esperadas. (6/XII).

 

 

 

NI BLANCOS NI NEGROS

“Los héroes cometen también errores, al igual que los malvados tienen a veces comportamientos nobles. La gente real es así”.

George R. R. Martin, autor de “Canción de hielo y fuego”, la serie de novelas adaptadas para la televisión con el título “Juego de tronos”, El País (21/XI).

 

 

 

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