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viernes 9 de octubre de 2026

Tangamanguistas en riesgo

Se hace camino al andar… Más de veinticinco personas mueren al día por atropellamiento y la cifra va en aumento. Los más vulnerables en la […]

Francisco Salazar Soni

Se hace camino al andar…

Más de veinticinco personas mueren al día por atropellamiento y la cifra va en aumento. Los más vulnerables en la vía pública somos los que andamos. Peatón, peatona y peatones somos todos por ser bípedos, caminar, trotar o correr forma parte de una forma de vida de muchos que dejamos de una vez por todas, el uso del vehículo por varias horas al día. El caminar como otras actividades se ha convertido en riesgo, las áreas públicas y parques se han visto más privilegiadas para los automotores que para los peatones, sin que unos y otros hayan encontrado la convivencia de movilidad lógica y mucho menos que alguna autoridad haya tomado cartas en el asunto.

Hace algunos años empezaron a aparecer una serie de recomendaciones para los peatones, una de ellas decía, que “los peatones deben circular por los lugares reservados para ellos y no hacerlo por los prohibidos” y ahí es donde viene el problema, por donde sí y por donde no. A nivel internacional la norma define que un peatón es quien, sin ser conductor de un vehículo, transita a pie por las vías públicas, igual se consideran peatones a los que empujan cualquier otro tipo de vehículo chico sin motor o a las personas que tienen algún tipo de movilidad reducida que circulan al paso con una silla de ruedas con motor o sin él.

A las colisiones con peatones les llamamos atropellamientos, es donde un vehículo de motor arrolla o golpea a una persona o varias de ellas que transitan o se encuentran en alguna vía pública, que provoca lesiones de larga data y la muerte. La mayor de las veces no nos percatamos de la dimensión que generan los atropellamientos, aprendimos desde niños a que tenemos que mirar en ambas direcciones en una calle para poder cruzarla, independientemente que haya semáforo, control de velocidad, sea zona peatonal, paso de cebras, ni que haya preferencia peatonal, siempre, hay que voltear. Verdaderos barbaros (as) a bordo de vehículos los vemos circular a exceso de velocidad en calles y zonas con alta incidencia de escuelas, hospitales, parques, jardines, donde invariablemente hay peatones. La metamorfosis que sufren de la personalidad al estar frente de un volante, no deja más que entrever los complejos de inferioridad de sus conductores, de todos sabores y colores, ricos, pobres, güeritos, prietos, gordos, flacos, jóvenes, viejos, etc., pocos son los conductores que no forman parte de: una conducción agresiva, temeraria, irresponsable, descortés, incorrecta, entorpecedora, autosuficiente y descuidada.

Es urgente tomar conciencia de la necesidad de actuar en el corto plazo por una seguridad vial que privilegie al peatón, las personas son primero. San Luis potosí, no es, hasta ahorita, una ciudad letal para el peatón, por eso la obligación de una política de prevención, ante el acrecentamiento del volumen de autos y motocicletas.

El parque Tangamanga I Carlos Jonguitud Barrios, ya lo quisieran muchos Estados, es el más grande de México, pues hoy, es un riesgo ser peatón, adulto mayor y personas con discapacidad. Elementos mal capacitados como vigilantes, sin agentes de tránsito que deben ser policías a cargo de la vigilancia del tránsito, así como de la aplicación de sanciones por infracciones a la Ley de Tránsito del Estado, misma que es incompatible en su aplicación al interior del Parque, el horizonte es confuso. El aforo vehicular al interior es impresionante sobre todo los fines de semana, la velocidad es imposible de regular a 20 km/h., bicicletas, autos, camiones, autobuses, etc., se fusionan en una combinación riesgosa y mortal.

TAPANCO: “Andar es una filosofía” es el título del libro del filósofo Fréderic Gros, caminar era nuestra costumbre para vivir más despacio, sentencia. El Parque Tangamanga debe ser un espacio de culto al caminante, al peatón, un referente nacional de educación vial y de cultura. Para las grandes mentes de filósofos, el caminar era una técnica para pensar. El mexicano es un peregrino constante, guadalupano, san juanero, chalma, plateros. Se está a tiempo de prevenir un atropellamiento masivo o de una tragedia mayor en un Parque (terreno destinado en el interior de una población a prados, jardines y arbolado para recreo y ornato) RAE.

Francisco.soni@uaslp.mx

Twitter: @franciscosoni

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