Bueno, tras la elección de ayer domingo, siguieron las reacciones y reflexiones a lo largo del día. Ya no fue tanta la sorpresa en el caso de la gubernatura, pero igual se ven hoy expresiones de desolación o regocijo… porque las ilusiones —como los temores— mueren al último, digamos.
Les platicaba más temprano (PULSO, 16/V) que hace tres semanas “muy pocos pensaron lo que iba a pasar”. Después, hace 15 días, se advertían indicadores que confirmaban para el país unas elecciones peculiares y mucho más complejas que en otros años.
Miren, al inicio de la última semana de mayo se vislumbraban en San Luis Potosí aspectos como los siguientes.
I. Los mejores datos disponibles continuaban con una diferencia entre el PAN y el PRI que resultaba más pequeña que el margen de error de las encuestas más confiables.
Aparte de este empate técnico entre 39.7 y 38.6% (El Universal, 20/V), destacaban allí varios puntos a considerar: a) sólo el 55% dijo estar seguro de que no cambiaría su previsión de voto; b) todavía el 24% de los entrevistados no declaró su preferencia; c) al decidir el sentido del voto, para el 53% el candidato sería más importante que el partido (19%); d) el partido con mayor rechazo fue el PRI con un 16%, seguido por el PRD (11%) y el PAN (8%), y e) los índices de desaprobación del actual gobernador y el alcalde de la capital, eran aquí superiores a los del desgastado presidente de la República.
Además un 55% de los votantes se consideraban independientes de cualquier partido y no veían diferencias significativas entre votar por el PAN o el PRI. Pero, ojo, un elevado 31% no quiso contestar esta pregunta.
Así, las tendencias básicas eran bastante claras y similares para los dos punteros… En el margen, sin embargo, casi todo podía pasar entre ellos.
II. Las llamadas guerras sucias alcanzaban ya un nivel no visto por acá, aunque luego todo empeoraría entre priistas y panistas, mientras que los del tercer lugar hacían intentos sin que los vieran muy en serio los líderes.
Un punto alto fue el de la interpretación y difusión de las investigaciones inmobiliarias del candidato Carreras. Es posible que todo haya estado en regla, pero prevalece tal desconfianza que mucha gente no lo ve así. Los funcionarios tienden a ver la transparencia total como innecesaria e incluso peligrosa en diversos sentidos,, si bien las zonas no visibles llevan a pensar que se oculta algo peor. Más aún cuando no eran tan claros los datos disponibles y le empezaron a decir “la Casa Blanca” a su conocida casa de hace años.
Como que aquí los priistas no quisieron darle demasiada importancia a estas revelaciones, pero quizá habría sido útil precisar abiertamente algunos puntos clave. A este escribano, digamos, le ha tocado presentar unas 12 declaraciones patrimoniales a lo largo de décadas y siempre he tenido que hacerlo a valor de adquisición… de tal manera, una casa de hace tiempo aparece con un valor que hoy da risa.
Estos golpes suelen incluir verdades, mentiras y medias verdades o medias mentiras. A veces los ataques se vuelven en contra de quienes los lanzaron, sobre todo si no resultan tan sólidos o relevantes, aunque en general más vale que los afectados los tomen muy en serio. Unos a otros, panistas y priistas se decían “desesperados” y, en especial, varios activistas enconaban aún más el ambiente. Todavía faltaba.
III. Se seguía diciendo que “San Luis no está preparado para que una mujer lo gobierne”, aunque en realidad hay numerosas mujeres que estarían listas para gobernar (con cierta disposición a escuchar y el aprendizaje de una campaña política). Acaso sería una parte de los ciudadanos la que no estaría preparada para ello. Claro, depende también de qué mujer se tratara en cuanto a experiencia y perfil. Incluso algunas resultan más valientes y aventadas que muchos hombres.
De la candidata panista, Sonia Mendoza, se había divulgado que llegó a propinar una golpiza a su esposo y sus suegros. Aquí, digamos, se podría confirmar el tipo de talantes que las mujeres requieren a menudo en un mundo dominado por los hombres. Pero, bueno, si se pasan de machas… los riesgos pueden ser mayores como se ha visto en diversos países.
A su vez, a diferencia del hombre, cuando una mujer tiene carácter se habla de “mal carácter”, lo cual se agudiza en las sociedades más misóginas. Un servidor pensaba que, ya fuera que Sonia ganara o perdiera, eso no debería pasar por su condición de mujer.
IV. En Nuevo León se conoció el referente de que, al verse amenazada en las encuestas, la candidata del PRI se deslindó claramente del actual gobernador priista y sus familiares más cuestionados. Quizá fue tarde y ya bajo una enorme presión.
Acá no se sabía bien en qué había quedado algo similar de Juan Manuel Carreras, pero eso no era tan sencillo como algunos quisieran. Por su parte, con el Plan de Gobierno proyectó una mayor firmeza en los temas de corrupción y responsabilidades… a futuro, lo que era factible esas semanas.
En fin, oigan, para muchos estaba claro que el más preparado venía a ser Carreras, aunque ese no habría sido el único factor a considerar. También tenderían a influir otros como la sensibilidad de la persona y los compromisos positivos o negativos que se le identificaran.
Venía el final, que ya se dibujaba pero igual podía ser al revés. Bueno, como finalmente sucedió.
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