María del Pilar Castellanos Rueda*
Con el crecimiento acelerado de la economía China, se podría pensar en el Mandarín como el idioma de negocios del futuro.
En el pasado, el dominio del idioma inglés era un distintivo de un grupo élite; pero hoy en día, es una habilidad básica necesaria para el profesionista. De la misma manera que el alfabetismo se ha transformado en los dos últimos siglos de ser un privilegio de la élite a una necesidad básica para el ciudadano promedio. De acuerdo con el British Council para el 2020, más de dos billones de personas estarán estudiando inglés. El líder global, hoy en día, debe considerar que debe hablar de manera fluida un segundo y tercer idioma si quiere competir internacionalmente. Aún en la poderosa China, más personas están estudiando inglés que en ninguno otro país del orbe y hay más de 100,000 angloparlantes nativos enseñando inglés en ese país.
La globalización, la urbanización y la Internet han cambiado drásticamente el papel del inglés en los últimos 20 años. Cada vez más el inglés es un determinante básico para la contratación laboral. Por ejemplo, en India, los empleados que hablan el inglés de una manera fluida ganan en promedio 34% más por hora que aquellos que no hablan inglés. La relación entre el dominio del inglés y el ingreso nacional bruto per cápita sugiere un círculo virtuoso, donde a mejor habilidad de hablar inglés, mejor serán los aumentos de salarios e ingresos generales.
Empresas que buscan expandir sus mercados, están viendo fuera de sus fronteras para hacer más negocios. Una encuesta de JP Morgan Chase encontró que en el 2013 el 61% de la empresas del mercado medio se encontraban realizando negocios internacionalmente, cuando en el 2012 era un 58% y solo un 43% en el 2011. La comunicación con clientes, colegas, proveedores y socios fuera del mercado local, son algo de la cotidianidad diaria de estas empresas y los empleados de estas empresas tienen las habilidades y capacitación para comunicarse eficientemente a través de las fronteras.
Cerca del 90% de los 572 ejecutivos encuestados por la EIU (Unidad de Inteligencia Económica por sus siglas en inglés) comentaron que el mejorar la comunicación a través de las fronteras de sus compañías, mejora las utilidades, ingresos y la participación en el mercado incrementa considerablemente, permitiendo mayor expansión y menores pérdidas de oportunidades de ventas. Un estudio adicional en el 2014, encontró que el 79% de los ejecutivos que decidieron invertir en capacitación en inglés para sus empleados vieron un aumento significativo en sus ventas, en el clima organizacional, en la productividad de los empleados y en la satisfacción del cliente.
Además de estas razones, existen múltiples estudios que nos demuestra que hablar otro idioma también es bueno para nuestra salud, particularmente para la salud de nuestro cerebro.
Las personas que desde una temprana edad hablan dos idiomas tienen una mayor flexibilidad cognitiva, lo que significa que pueden reaccionar mejor antes circunstancias inesperadas con menos estrés y mayor certeza en sus actos. Aunque el Alzheimer puede afectar a cualquier persona, los estudios de la Asociación Americana de Ciencia Avanzada demuestran que las personas bilingües muestran señales de este padecimiento 5 años más tarde que sus contrapartes monolingües. Si las personas están aprendiendo otro idioma en su edad adulta, logran retrasar el proceso degenerativo normal de las neuronas al mantener el cerebro activo con el aprendizaje y práctica de otra lengua.
Cuando las personas piensan en otro idioma, sus decisiones son más racionales ante un conflicto, como lo demuestra un estudio psicológico del 2012. Como las personas evitamos por naturaleza la pérdida, tendemos a tomar decisiones para minimizar esa pérdida, aunque la adversidad esté a nuestro favor. Pero investigadores de la Universidad de Chicago demostraron que cuando las personas piensan en otro idioma que no es el nativo, les permite distanciarse (lo que puede permitir más libertad, y menos decisiones basadas en emociones) y tomar decisiones más acertadas.
Lo preocupante es ver que el dominio del inglés de los adultos sigue siendo débil en Latinoamérica. El Índice de Nivel de Inglés EF (EF EPI) clasifica a un total de 63 países y territorios. Para crear esta clasificación de países, usan los datos de exámenes de 750,000 adultos mayores de 18 años quienes hicieron exámenes de inglés entre 2007 y 2014. De los 14 países de Latinoamérica incluidos en el estudio de EIU, 12 tienen un nivel bajo de dominio. Sin embargo, el promedio en la clasificación EF EPI de la región ha mejorado, ganando 2.16 puntos desde 2007. Brasil, Colombia, Ecuador y Perú se destacan por su crecimiento superior al promedio, mientras que el dominio del inglés no está mejorando en México, Venezuela, Costa Rica y El Salvador.
En México, en 2009 el gobierno propuso cursos universales de inglés en escuelas primarias, pero cinco años después, muchas escuelas siguen sin aplicar la política federal. Uno de los retos más grandes de la educación en nuestro país, es la implementación de reformas en un sistema demasiado politizado. Para incrementar nuestra competitividad debemos tener como prioridad hacer estas reformas educativas.
De acuerdo con los últimos estudios mencionados, podemos concluir que el idioma inglés mantendrá su supremacía en los negocios, por lo menos en un futuro cercano.
Las iniciativas privadas de los padres, profesionistas y compañías son responsables de una gran parte del progreso en el nivel de dominio de inglés en todo el mundo. Al evaluar lo que otros países han intentado, las personas, los gobiernos y las empresas podremos evitar los tropiezos más comunes e identificar las estrategias más efectivas para mejorar el nivel del inglés.
*Directora Académica de Humanidades, Idiomas y Comunicación, Tecnológico de Monterrey, Campus San Luis Potosí, maripilic@itesm.mx





