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Miguel R. Valladares García

miércoles 8 de abril de 2026

Hombres astutos

L a mayor parte de las recientes columnas de opinión se centran en el análisis crítico de los gobiernos locales, municipales y estatales, así como […]

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L a mayor parte de las recientes columnas de opinión se centran en el análisis crítico de los gobiernos locales, municipales y estatales, así como en la próxima toma de posesión del presidente cuyo partido regresa por sus fueros. Y leyéndolos me entra la necesidad de interpelar sobre lo escrito y más que opinar, preguntar.

Yolanda Camacho en su artículo de ayer dice que lo más seguro es que sobreviviremos el regreso del PRI personificado en el Ejecutivo de la Nación y tomando o como antecedente el hecho de haber salido vivos de las excentricidades de Madero, la desvergüenza de Obregón, el rencor enfermizo de Calles, el mandato de un pusilánime como Turrubiartes y de un caudillo como Cedillo. Así que, qué nos puede espantar después de haber transitado por los accidentados caminos por los que estos señores llevaron al país y además de ello, han sido calificados como hombres astutos, (adjetivo con doble filo), y entronizados en los espacios consagrados en el historial nacional.

Me parece que pudiera tener razón, pero me da escalofrío el solo considerar la idea de que podemos aguantar uno más de estos prçóceres, una experiencia más de servidores públicos que ven por lo privado antes que por lo público, refiriéndome a lo que es propiamente su beneficio personal y el de su primer círculo.

Me inquieta que esa pueda ser una postura que se generalice en nuestro consciente colectivo tan inconsciente o tan irresponsable. Pensar en aguantar otro saqueo, el desequilibrio financiero, los negocios privados con erarios públicos y demás “semidelitos” que los periódicos utilizan como balazo principal para colocar su venta. Es cierto que todo ello lo hemos sobrellevado históricamente pero, es cierto que debiera llegar el momento en que los ciudadanos decidiéramos poner el “hasta aquí”. Pero nada. Siguen los escándalos locales, los “hallazgos” que día salen a la luz pública “validada” por la prensa porque los nuevos funcionarios “descubren” las arcas vacías… ¡cómo si en verdad fuera una sorpresa”. Todo lo que ahora se revela en las notas más escandalosas de nuestra localidad ha sido una verdad que se rumora desde principios de la pasada administración, pero que ningún periodista, o casi ninguno, se sintió en libertad de denunciar. Y ahora lo gritan a los cuatro vientos. ¡Qué bueno! Lo triste es que nunca dejará de pasar el nivel de escándalo de prensa, como si de la farándula habláramos. Así de trivial se tratan estos “errores”, así de trivial se persigue. No hay ley, congreso, procuraduría o contraloría que ordene el quehacer público o que sancione con justicia las irregularidades de las que seguramente hay pruebas, pero que están entretejidas en compromisos políticos y financieros, casi imposibles de desbaratar sin que algún personaje “importante” salga raspado.

Debemos tener un poco de orgullo individual y colectivo y conformar una opinión pública que trascienda el rumor y el periodicazo por consecuencias que nos den la seguridad pública en todos los órdenes que los servidores públicos y los funcionarios electos popularmente, prometieron en campaña.

Que el país no se lo va a acabar Peña Nieto…Coincido con Yolanda Camacho, en que seguramente que no. Pero que contribuirá a su deterioro, tengo la ligera sospecha de que así será. Deterioro que lenta pero firmemente se encamina a agotar los recursos humanos y naturales de los que disponemos. Qué humillante pensar que podemos aguantar un presidente más con ese perfil o con esas expectativas. Espero que la mayoría de los que leen esto aspiren a algo más que sobrevivir la astucia de un hombre que con inteligencia no muy ética, dicen, que ganó presidencia.

martosa898@hotmail.com

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