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Como siempre, serán las urnas las que precisen las distancias entre lo que los candidatos esperan obtener de los votantes y lo que éstos están dispuestos a darles en la boleta.
De lo que arrojen las casillas sabremos si los márgenes de triunfo que el alcalde Gallardo se atribuye por descontado en campaña son una realidad. Si el nieto del extinto líder civilista representa el regreso del navismo épico y ganador. Si el voto en cascada a favor de Morena catapulta a Leonel Serrato aún sin estructura. O si Cecilia González Gordoa logra atraer el sufragio de antigallardistas que no se sienten cómodos con Leonel o con Nava.
Navista histórico, el notario Eduardo Martínez Benavente removió las aguas con una propuesta de “frente anti Gallardo” que implica la declinación de dos de tres candidatos opositores. Incluso se fue hasta el detalle: que declinen Xavier Nava Palacios y Leonel Serrato Sánchez, en favor de la priista Cecilia González Gordoa.
El fedatario argumentó que Nava nunca declinaría a favor de Serrato ni éste lo haría por Nava. Martínez Benavente diagnosticó “soberbia” en demasía, por eso la idea de una candidatura receptora de los apoyos, la de la priista con la cual Martínez Benavente tendría menos identificación. El motivo de este esquema no sería otro que generar una candidatura con fuerza para disputar la presidencia municipal al alcalde en busca de la reelección.
Fuera de todo esto, porque ni quién piense en él, va el abanderado del Partido Verde. El joven aparece como candidato por esa divisa cada que se necesita.
Martínez Benavente fue figura cercana y clave en la última campaña de Salvador Nava en 91, en la de Concepción Cavillo viuda de Nava en el 93 y en la lucha por conseguir la ciudadanización de organismos electorales. Un muy joven Leonel Serrato Sánchez, abridor de los mítines del doctor Nava, y de los de doña Concepción, cobró notoriedad por su oratoria de precisión quirúrgica. Todavía suscita enrencorecidos recuerdos de algunos personajes a quienes asaeteó desde el tapanco y se lo tomaron personal. Xavier Nava Palacios, el nieto del doctor, no estuvo en esos escenarios.
Se recortan en la oposición a Gallardo dos navismos: el genético, con Xavier el nieto, y el de los veteranos épicos, con Leonel Serrato, por mérito propio un muy joven “front rower” del navismo de los tempranos noventa. No es feliz para el antigallardismo, y Martínez Benavente lo sabe, que las dos figuras encabecen proyectos divididos en esta hora. Si las fuerzas que representan se fusionaran las posibilidades de triunfo serán mayores; es un simplismo matemático. El problema es que ya es muy tarde. Un proyecto así debió armarse de origen, desde el registro.
Nava es el candidato del PAN y Movimiento Ciudadano, sin ser panista, porque el blanquiazul no tuvo una figura propia realmente competitiva que levantara la mano. Y una corriente de panistas expresó su rechazo a la idea de ir aliados en lo local con los Gallardo, dueños del PRD potosino. Alzó la mano Jalil Chalita, pero nadie lo tomó en serio. La sola visión de un abanderado panista en la misma línea de desfiguros del candidato que el PRI lanzó contra Gallardo hijo en Soledad, los hizo buscar al nieto de Nava.
Desde luego, los Gallardo leyeron el desdén del panismo que soportaba el matrimonio a palos con el PRD para las diputaciones federales y el Senado, pero de ninguna manera aceptaría ir de la mano con los amarillos en las competencias locales. Los panistas incluso buscaron voces a nivel central para que Ricardo Anaya Cortés exentara de la alianza frentista a San Luis Potosí. Santiago Creel Miranda, Emilio Álvarez Icaza y Luis Felipe Bravo le advirtieron al candidato presidencial que lejos de obtener ganancia con su aliado amarillo en San Luis, podía perder hasta el rebaño propio. A la fecha, Anaya no ha venido a San Luis de campaña. Y si viene, en su propio staff no tienen ni idea de cómo le va a hacer para expresar su apoyo a sus aliados en las federales y luego referirse a ellos como adversarios con el panismo que pelea alcaldía y diputaciones locales.
Con esos orígenes, la candidatura azul no ha sido cómoda para Nava. Hay un panismo de usos patrimonialistas que lo rechaza como a un advenedizo. No le ponen palos en las ruedas, pero tampoco arriman esfuerzo alguno.
Para el nivel de Morena en San Luis, Leonel Serrato es un lujo. Los morenistas potosinos son un atajo de revolucionarios de tertulia, a la expectativa del milagro del voto en cascada. Morena no tiene estructura en San Luis, ni trabajo en tierra, tampoco figuras relevantes. Su diputado local se hizo notar por facturar hasta los bóxers a cuenta del Congreso. Hay incluso quien piensa que Leonel debió ser candidato a Senador, porque según las tendencias ahí sí será importante la transferencia de votos de Andrés Manuel, algo que se ve muy lejos a nivel alcaldías. Sus habilidades además dan para esperar un legislador federal como hace mucho no envía San Luis al Centro.
Los gallardistas no esperaban tan incómodo al notario Serrato. Lo conocían como fedatario para asuntos en Soledad. Sin dinero, sin estructuras del partido, va creciendo como opción.
Cecilia González Gordoa es una priista de convicciones. En otras condiciones para su partido, ni la habrían volteado a ver como opción y la nominación habría sido para algún cuadrito distinguido, alguna figura ligada a los empresarios y, sin duda, para un varón. El PRI es de los partidos que cumplen la bonita tradición de mandar mujeres como candidatas a casos perdidos. Al igual que en el PAN, no hubo en el tricolor una propuesta competitiva que estuviera dispuesta a pelear la alcaldía. A ningún señorón tricolor le interesó esa lucha. Cecilia fue lanzada a tomar protesta en falso, regresarse, cubrir un hueco de legisladora suplente, y volver al proyecto por la capital.
Demasiado esperar que la ola del enojo antipriista no la alcance. O que sin un trabajo de partido en tierra revierta la triste historia que puso a su partido en el tercer lugar de preferencias en San Luis. El PRI lejos de ponerse a trabajar en la capital, se dedicó a la disputa interna por los espacios. Con un nuevo jugador en Morena, la expectativa más realista es que recupere algo de la votación que se perdió hace tres años.
No tiene tanto de irreal que su perfil fue elegido para no estorbar a candidatos opositores con más posibilidad ante el enemigo a vencer, Gallardo. Algo hay de eso. Hubo pláticas Gobierno-panismo local en la línea de trabajar juntos, pero no se pudo concretar una alianza formal, es más, ni siquiera de facto, con una propuesta conjunta y diversa al Cabildo. La idea no era mala: si no se le gana al alcalde, se le deja un Cabildo más vigilante y combativo.
Las declinaciones personales topan además con la burocracia que rodea al INE. Y los partidos involucrados son los primeros en oponerse. Los únicos que manejan un partido donde la militancia hace lo que se les ordena son los Gallardo. Y los primeros en reclamar su cuotita de regidores fueron los priistas y panistas.
¿Fue un ingenuo Martínez Benavente con su propuesta? No, no lo fue. Fue provocador, eso sí. Armó una escandalera. Pero mientras se discuten los inconvenientes de una declinación como si fuera el Santo Grial, el alcalde en campaña se regodea de sus supuestas tendencias a favor, anticipa un triunfo que él se empeña en ver arrollador. La arrogancia pura, no admite el desgaste y que no es posible mantener la ilusión por mucho tiempo. Quieren un triunfo apabullante, una paliza. Quieren que no existan los otros.
Falta ver lo que canten las urnas.
ROLLOS SUELTOS
RECLAMOS. Se pusieron difíciles las cosas el jueves entre los diputados, a puerta cerrada. El perredista Sergio Desfassiux externó suspicacias respecto de la filtración de pecadillos administrativos de los diputados. Flota la idea entre los legisladores que hay un “Garganta profunda” puesto a divulgar cosas inconvenientes de sus propios compañeros.
SOSPECHOSISMO. Y hasta ahora se dan cuenta los legisladores de que el Congreso de San Luis Potosí tiene a una misma persona al frente de dos órganos importantísimos: la Junta de Coordinación Política y la Comisión de Vigilancia. Por salir los propietarios en desbandada en pos de candidaturas, ni atención le pusieron.
BOCHORNOSA. La protesta de investigadores del Ipicyt en un evento que presidían el director de Conacyt y la embajadora francesa, por una cuestión de reducción salarial. Si ya desde hace tiempo era patente ese conflicto, debieron preverlo.
NUEVA FERIA. Contra reloj, por su acelerada constitución, el patronato de la Feria Nacional Potosina ya está en su reto de sacar la edición de este año. A ver qué funcionario estatal mete ahora las manos para mal. Luego se da que se meten a recomendar a tal y cual proveedor, salen “moches” demás y luego andan tratando de zafarse sin dejar ni el aroma del chanchullo.
QUE VAYAN. La diputada Lucero Jasso se aplicó a conseguir la comparecencia de la secretaria de Salud, para que explique el porqué se ha atorado por 4 años la obra del Hospital de Rioverde, obra del toranzato.
LA TIRA DE LAS NETAS

“Ofender a la gente es muy importante en la vida. Sobre todo ahora que las pieles son más finas. ¡La gente se ofende tan fácilmente! ¡Endurece tu piel! Los palos y las piedras pueden romperte las pelotas, pero las palabras no pueden hacerte daño”.
Terry Gilliam , actor y cineasta británico, miembro del grupo humorístico Monty Python, sobre los eufemismos y el miedo a las palabras de la sociedad hoy, los que considera un límite a la libertad. EPS (31/V).

“Los políticos mexicanos son del tamaño de sus cargos. Su capital político desaparece cuando pierden las posiciones en el gobierno. López Obrador es un político distinto, un político de plaza y de intemperie en un mundo de políticos de escalafón. Está parado no sobre sus puestos sino sobre su carisma»
Héctor Aguilar Camín, escritor y periodista, en una imperdible disección del político que, según las encuestadoras, ganará la Presidencia de México. “A las puertas de AMLO”, Nexos (1/VI).





