S e acerca la fecha del tercer informe de gobierno de Fernando Toranzo Fernández y no se avizora un ambiente propicio para el triunfalismo.
La causa es evidente: la inseguridad. Si agosto fue declarado el mes más violento desde que se desató la racha de actividad delictiva, septiembre parece no querer irle a la zaga. Apenas transcurridos cuatro días, la cuenta de muertes atribuibles o vinculadas a los grupos del crimen organizado llega a ocho, todas conocidas entre el lunes y el martes.
Ayer fue especialmente macabro, con el hallazgo tempranero de dos cabezas abajo del puente Valentín Amador. Los días en que los potosinos se preciaban de que hechos como estos ocurrían en otros lares ya son cosa del pasado.
A la cuenta mortal habría que agregarle el granadazo del domingo, alarmante evidencia de que los delincuentes no piensan evadir el enfrentamiento directo con los policías.
Y todo con el reconocimiento, hasta de la propia autoridad estatal, de que el panorama no da trazas de mejoría.
Los informes de gobierno son aprovechados por cualquier autoridad para la presunción. Ahí está el presidente Felipe Calderón, cuyo mensaje acerca de su último informe ha sido criticado debido al excesivo triunfalismo y amplio distanciamiento con lo que para millones de mexicanos es la realidad.
Un informe de esa naturaleza aquí, sería un error. Y aunque el reconocimiento pleno de las dificultades resulta un avance, la situación actual exige más.
Urge el establecimiento de estrategias efectivas que restablezca el clima de seguridad que tenía San Luis. Sonará a disco rayado la exigencia, pero ahora, es lo que más necesitan los potosinos.
Y en esta crisis de inseguridad, se suscita el bochornoso espectáculo de la detención del alcalde electo de Soledad, Ricardo Gallardo Cardona por parte de policías estatales y el posterior pleito de lavandería protagonizado por el titular de la Dirección General de Seguridad Pública del Estado, José Luis Urban Ocampo.
El soledense se dijo blanco de una persecución por parte de la DGSPE, que extendió a la administración de su padre, al recordar la detención del ex comandante de la policía del vecino municipio, Jesús Maldonado Zamarrón.
El jefe policiaco justificó la acción aduciendo un reporte de que el edil electo y sus escoltas actuaron imprudentemente al conducir a gran velocidad en la avenida Salvador Nava Martínez y exhibir armamento.
Y ni cómo saber quién dice la verdad en un asunto que tiene el tufo de pleito personal. Lo que es claro es que en nada benefician este tipo de sainetes.
Audi anunció que instalará su nueva armadora en Puebla. Deslindes sobre la decisión y acusaciones de fracaso sobrarán, pero es un hecho que, en el desfile de plantas automotrices de los últimos meses, nuestro estado ha sido sólo un espectador.
¡HASTA MAÑANA!





